Otra vez el comodín psiquiátrico para justificar al asesino: Dos muertos y varios heridos por un atropello múltiple en Leipzig, Alemania
Tras muchos atentados en Europa, se repite un patrón inquietante en el relato público: ciertos agresores son rápidamente encuadrados bajo la etiqueta de “problemas psiquiátricos”, como si ese diagnóstico bastara para explicar —y en parte amortiguar— la gravedad de sus actos. Este enfoque puede funcionar como un atajo narrativo que evita examinar el factor confesional como relevante.
Nos preguntamos por qué, en determinados perfiles, se convierte en el eje casi exclusivo de interpretación, mientras que en otros casos se enfatizan motivaciones políticas o culturales. Reducir la violencia extrema a una cuestión clínica no solo simplifica en exceso fenómenos complejos, sino que también corre el riesgo de generar una percepción desigual de la responsabilidad, como si algunos agresores fueran más “explicables” —y por tanto, indirectamente, menos condenables— que otros.
Suma y sigue
Al menos dos personas han muerto y varias más han resultado heridas al ser arrolladas por un automóvil en la ciudad alemana de Leipzig, en el este del país, según confirmó el alcalde, Burkhard Jung. “Lamentablemente hay dos muertos”, afirmó, al tiempo que tranquilizó a los ciudadanos al explicar que el supuesto autor del atropello ha sido detenido.
“No conocemos exactamente la motivación, no sabemos quién es el perpetrador”, afirmó, aunque según informaciones de la cadena NTV el supuesto conductor, del que se oculta su origen, se comportó de forma llamativa tras ser detenido, lo que podría apuntar a un trastorno psiquiátrico. Se trata de un hombre de nacionalidad alemana de 33 años.
La Policía de Sajonia informó en sus redes sociales de que “un turismo atropelló a varias personas en la calle Grimma y se dio a la fuga”, aunque más tarde fue detenido, por lo que ya no existe un riesgo para la población.
Los hechos ocurrieron sobre las 17:15 CET (15:15 GMT) en una calle comercial que conecta la céntrica Plaza Augustus hacia la zona peatonal de la capital sajona y se halla en las inmediaciones de la Universidad y de la Iglesia de San Nicolás. El vehículo, un VW Taigo, enfiló la calle peatonal a una velocidad de entre 70 y 80 kilómetros por hora, según testigos presenciales citados por los medios, hasta que finalmente detuvo su trayectoria un bolardo metálico.












¿por qué será que casi la totaloidad de los desequilibrados que asesinan a gente al azar pertenecen a la misma religión?
Porque hay algunas religiones que, para seguirlas, hay que estar mal de la cabeza
Estoy deseando leer la noticia de que “La Guardia Civil detiene a un marroquí sin papeles, al parecer víctima de un brote psicótico, que con un pico y una pala estaba haciendo un cortafuegos en la Sierra Norte de Sevilla sin autorización de la Consejería de Medio Ambiente”.