El fichaje galáctico que ha roto el club: Mbappé tiene que salir del Real Madrid y Florentino Pérez debe dimitir
Bertín Castañón.- El Real Madrid atraviesa una de las crisis más profundas de los últimos años y ya no sirve esconderse detrás de excusas, arbitrajes o lesiones. El gran proyecto de Florentino Pérez ha naufragado. Y el símbolo del desastre tiene nombre y apellido: Kylian Mbappé.
Llegó como el salvador del madridismo, como el heredero definitivo del trono europeo, como el jugador destinado a inaugurar otra era dorada. Pero la realidad ha sido devastadora: un equipo sin alma, sin equilibrio, sin hambre y completamente roto alrededor de una figura que nunca terminó de encajar.
El problema es estructural. Desde la llegada de Mbappé, el vestuario parece dividido, el ataque vive en una guerra de egos permanente y el equipo ha perdido algo que durante años fue intocable en el Real Madrid: la sensación de competir hasta el final.
Ni conecta con la grada, ni lidera en los momentos decisivos, ni transmite el sacrificio que exige el escudo. Cuando el equipo se hunde, Mbappé desaparece, no aparece el líder prometido. Y mientras tanto, el club gira obsesivamente alrededor de su figura como si el resto del equipo tuviera que adaptarse a él.
Pero sería demasiado fácil cargar toda la responsabilidad sobre el delantero francés. El verdadero responsable tiene despacho en el Santiago Bernabéu: Florentino Pérez.
Florentino convirtió el fichaje de Mbappé en una cuestión personal. Esperó años, dobló la planificación deportiva del club y sacrificó el equilibrio colectivo por cumplir su gran obsesión. El resultado es devastador: un Madrid descompensado, vulnerable y muy lejos de la identidad que le hizo campeón de Europa tantas veces.
Florentino ha gobernado durante años desde el éxito absoluto y eso merece reconocimiento. Pero precisamente por eso también debe asumir el peso del fracaso. Cuando un proyecto multimillonario explota de esta manera, no basta con señalar al entrenador o a los jugadores secundarios. La responsabilidad empieza arriba.
El madridismo no tolera proyectos construidos sobre nombres. Los aficionados exigen carácter, compromiso y jerarquía competitiva. Y hoy el equipo transmite exactamente lo contrario: ansiedad, desconexión y dependencia de individualidades.
Ha llegado el momento de tomar decisiones drásticas. Mbappé debe salir del Real Madrid antes de que el daño deportivo y emocional sea irreversible. Y Florentino Pérez debería presentar su dimisión tras haber llevado al club a una crisis provocada por su propia obsesión galáctica.
En el Real Madrid no basta con vender camisetas, acumular seguidores o protagonizar portadas. Aquí solo vale ganar. Y este proyecto, sencillamente, ha fracasado.











