Así ve la prensa neerlandesa la gestión del gobierno español del crucero del hantavirus
El pasado sábado, 2 de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recibió la notificación de un brote de enfermedad respiratoria grave de origen inicialmente desconocido en el crucero MV Hondius, gestionado por la empresa neerlandesa Oceanwide Expeditions. Dicho brote terminó con tres fallecidos y al menos un cuarto pasajero en estado grave.
Para determinar lo que estaba ocurriendo, el barco atracó en Cabo Verde, donde las autoridades de diferentes estados, a los cuales pertenecen los pasajeros del buque, comenzaron a llevar a cabo la investigación epidemiológica y las acciones de salud pública necesarias para la prevención y control de este evento, garantizando la seguridad sanitaria global.
Finalmente los expertos determinaron que se trata de un brote de hantavirus, una afección potencialmente mortal que los roedores –especialmente los ratones ciervo– contagian a los humanos cuando inhalan el polvo contaminado de los nidos o excrementos de los ratones.
Una gestión polémica
A pesar de que se trata de un barco con bandera de Países Bajos y que se encuentra frente a las costas de Cabo Verde, se ha decidido que sea el archipiélago canario el que acoja al navío afectado. Eso sí, previamente han sido trasladados los pasajeros enfermos a distintos hospitales de Países Bajos en dos vuelos medicalizados y al menos otro pasajero ha sido trasladado a Suiza para recibir tratamiento.
Una vez el barco llegue a Tenerife el próximo sábado se pondrá en marcha un mecanismo conjunto de evacuación sanitaria y de repatriación de todos los pasajeros a través del sistema de Protección Civil, salvo que la condición médica lo impida. Todo este proceso está dirigido por la Comisión Europea y contará con el apoyo de la OMS y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC).
Cuando el crucero MV Hondius llevaba días fondeado frente a Cabo Verde con tres muertos y varios contagiados de hantavirus a bordo, la pregunta que recorría las redacciones europeas era la misma: ¿quién va a acoger el barco? La respuesta tardó en llegar desde España. Y los medios neerlandeses, los del país cuya naviera opera el Hondius, lo registraron con precisión quirúrgica.
NOS, la radiotelevisión pública de los Países Bajos, informó sin adjetivos de que España había autorizado el atraque «a petición de la OMS». Hart van Nederland precisó que fue tras una carta personal del director general Tedros Adhanom a Pedro Sánchez. BNR Nieuwsradio tituló que la llegada del barco había generado «un conflicto muy encendido dentro de la política española». Ninguno de estos medios criticó a España. Tampoco hizo falta.
El contraste con la versión española es revelador. Mientras los ministerios de Sanidad e Interior presentaban la decisión como un acto de responsabilidad humanitaria y de cumplimiento del derecho internacional, la prensa neerlandesa dejaba ver, sin decirlo, que esa responsabilidad había necesitado un empujón desde Ginebra.











