De cero a casoplón en diez cómodos pasos
España es un país donde emprender sigue siendo una carrera de obstáculos y donde llegar a fin de mes se ha convertido en deporte nacional. Por ello surge una duda casi filosófica que merece ser resuelta: ¿cómo se pasa de no tener nada a instalarse en un casoplón de un millón de euros sin haber pisado nunca el sector privado? Quizá la respuesta la tenga Santiago Abascal, y lo esté guardando como si fuera un secreto de Estado.
Porque claro, mientras miles de españoles encadenan contratos precarios, oposiciones eternas o aventuras empresariales que acaban antes de empezar, hay quien parece haber encontrado una fórmula mágica. Y no, no hablamos de criptomonedas ni de startups tecnológicas; hablamos de algo mucho más castizo: la política como trampolín económico.
Resulta curioso que alguien que apela constantemente al esfuerzo, al sacrificio y a los valores tradicionales no haya tenido la oportunidad —o la necesidad— de demostrar esas virtudes fuera del calor institucional. Quizá trabajar en la administración pública durante años genere habilidades ocultas, como la capacidad de convertir nóminas en chalets a una velocidad que ni el mejor trader de Wall Street podría igualar.
Por eso, en un ejercicio de patriotismo práctico, sería deseable que Abascal compartiera su “método”. No en mítines ni en tuits inflamados, sino en un formato más útil: un manual para compatriotas. Algo tipo “De cero a casoplón en diez cómodos pasos”. Seguro que sería un superventas entre autónomos ahogados, jóvenes sin futuro laboral claro y familias que aún creen que ahorrar sirve para algo.
Porque si de verdad ama tanto a España, ¿qué mejor forma de demostrarlo que enseñando a sus ciudadanos a replicar su éxito? Tal vez así, en lugar de discutir eternamente sobre banderas y enemigos imaginarios, podríamos centrarnos en algo más tangible: cómo llegar a fin de mes… o mejor aún, cómo saltarse directamente esa fase.
Mientras tanto, el misterio sigue ahí. Y como todo buen misterio español, huele más a novela picaresca que a milagro económico.











