Casarrubios del Monte al límite: abandono, falta de oportunidades y una gestión municipal que no levanta el vuelo
VR.- En Casarrubios del Monte crece el malestar. Lo que debería ser un municipio con proyección, gracias a su cercanía —apenas 30 kilómetros— a Madrid, se ha convertido para muchos vecinos en un ejemplo de estancamiento, desatención institucional y oportunidades perdidas.
La gestión del alcalde sanchista, Jesús Mayoral, está cada vez más cuestionada por una ciudadanía que denuncia una falta evidente de proyecto de futuro. Los jóvenes, en particular, son uno de los colectivos más afectados: sin tejido empresarial, sin oferta cultural y sin incentivos para quedarse, la sensación de falta de horizonte es generalizada.
El deterioro urbano es otro de los grandes problemas. Inmuebles históricos en estado ruinoso, urbanizaciones abandonadas y una red de infraestructuras que muestra signos claros de dejadez dibujan un panorama preocupante. A esto se suman problemas básicos como el estado de las cañerías y el suministro de agua, que en algunos puntos del municipio genera constantes quejas.
Las comunicaciones tampoco ayudan. Las carreteras de acceso presentan deficiencias notables, con señalización insuficiente y mantenimiento irregular, lo que contribuye a aislar aún más al municipio y dificulta la llegada de visitantes. Porque el turismo, sencillamente, no existe.
A nivel social, es creciente la inquietud por una elevada tasa de inmigración que, en ausencia de políticas de integración efectivas, genera incertidumbre. Todo ello en un contexto donde se denuncia también la falta de transparencia y prácticas de clientelismo electoral que minan la confianza en las instituciones.
Casarrubios del Monte tiene potencial. Su ubicación estratégica debería ser una ventaja competitiva clara. Sin embargo, hoy por hoy, el municipio sigue estancado y anclado en una dinámica de abandono y falta de liderazgo.
El diagnóstico parece compartido por buena parte del pueblo: sin un cambio político y un proyecto ambicioso que revitalice la economía, mejore los servicios y recupere la vida social y cultural, Casarrubios corre el riesgo de seguir siendo, como denuncian sus propios vecinos, un pueblo olvidado en el norte de Toledo.











