El votante de Vox
Vicente Vallés.- Es larga la lista de quienes estuvieron en el germen del partido, pero que, pasado el tiempo se fueron, se alejaron, fueron forzados a apartarse, o están en vías de lo primero, de lo segundo o de lo tercero: Alejo Vidal-Quadras, Ignacio Camuñas, José Luis González Quirós, Cristina Seguí, Iván Espinosa de los Monteros, Macarena Olona, Juan Luis Steegmann, Víctor Sánchez del Real, Rocío Monasterio, Juan García-Gallardo, Francisco Serrano, Javier Ortega Smith, José Ángel Antelo, y el que venga a continuación. Si un partido político tiene que prescindir de tanta gente relevante, o ver cómo se van, ¿qué reflexión deberían hacer sus votantes?
No es tan extraño que un partido de tintes extremos, como Vox, también aplique esos mismos excesos hacia dentro de la organización. Así lo hizo Podemos antes que Vox. En el partido del color morado ya solo quedan el fundador y un pequeño grupo de fans. Votantes, cada vez menos.
El proceso de Vox empezó más tarde, porque también el partido llegó después a las instituciones. Pero el ritmo al que avanza en esa política de depuración interna es proporcionado, y casi simétrico, al que siguió su equivalente en el lado contrario del espectro político. ¿Estaban tan equivocados todos los que se marcharon, o fueron invitados a marcharse, o resultaron represaliados? ¿Estaba el líder tan lleno de verdad, que no quedaba otra alternativa que purgar a quien pensara distinto?
Es difícil que un partido político promueva la democracia interna cuando su tendencia natural le lleva a admirar a dirigentes internacionales con tintes autocráticos, del estilo de Donald Trump o Viktor Orban. Y si se desea ser como esos aspirantes a autócratas, es difícil comportarse como un demócrata hacia dentro de la propia organización. No es esta una característica exclusiva de Vox. Encontrarán ramalazos similares en los demás partidos. Pero en las fuerzas extremistas es norma común.
De momento, eso sí, Vox mantiene a sus votantes. Pero, a la vista de lo ocurrido en otros lares políticos, cuando el líder va expulsando a todo el que tiene a su alrededor, con el tiempo tiende a quedarse con apenas un puñado de votos.











