¡Vaya churro de oposición!
Luis Ventoso.- Difícil concebir una situación política más comatosa que la de Sánchez, rodeado de roña corrupta por todas partes y que lleva tres años sin ser capaz de aprobar los Presupuestos. Pero cuenta con una ventaja: la oposición es un churro.
Este lunes, el valeroso juez Peinado ha procesado a la mujer del presidente del Gobierno, a la que acusa de cuatro delitos. La noticia se conoció a las doce del mediodía. Escribo a las siete y media de la tarde y Feijóo y Abascal todavía no han dado acuse de recibo. Lo nunca visto: procesan por corrupta a la mujer del presidente, una señora que a estas horas anda dándose pote en un viaje oficial por China al que nunca debió haber acudido, y los dos jefes de la oposición permanecen callados como puertas.
Por el PP habló ayer Alma Ezcurra, que quizá sea una buena política, pero cuyas intervenciones para el gran público son como quien oye llover. Por Vox habló Ignacio Garriga, que no hizo un énfasis especial en el escándalo del día, que era lo de Begoña, aunque sí se refirió a ello como «el iceberg de una mafia cuyo capo es el presidente del Gobierno».
La situación se agrava porque el que sí habló al instante, nada más conocerse la noticia, fue el ministro de Justicia, presto a defender a la mujer del jefe. Su reacción resultó más propia de un jerarca bananero que de un dirigente de una democracia avanzada. Bolaños puso a parir a Peinado, y lo que es peor, dio por descontado que una instancia superior tumbará el caso Begoña. ¡El ministro de Justicia arremete contra los encargados de aplicarla y además mediatiza a los tribunales anticipando lo que harán! ¿Algún comentario de Feijóo y Abascal sobre estas increíbles practicas? Nada.
¿Qué me habría gustado como un simple ciudadano español que asiste asqueado a los escándalos y chulerías del sanchismo? Pues que una vez conocida la importantísima noticia del procesamiento de la mujer del presidente del Gobierno, Feijóo y Abascal se hubiesen puesto de acuerdo para una comparecencia institucional conjunta desde un salón del Congreso, a fin de exigir la inmediata dimisión de Sánchez y la convocatoria de elecciones generales. Además, ambos podrían convocar una gran manifestación el próximo sábado para denunciar la insoportable corrupción de la familia de Sánchez y su partido y el inadmisible acoso del ministro Bolaños a los jueces que hacen su trabajo.
Me dirán que soy un iluso. Seguramente. Pero cuesta aceptar que tenemos una oposición tan mala que es incapaz de hacer sudar a Sánchez cuando han procesado a su mujer, cuando su hermano será juzgado al final del próximo mes (y muy probablemente condenado), cuando en el juicio de Ábalos está aflorando un trajín de fajos de billetes por Ferraz, cuando ha sido condenado su fiscal y quiere borrarle la pena en el TC y cuando el caso Zapatero está que arde y acabará llevándoselo por delante. ¿Qué más necesitan PP y Vox para hacer su trabajo?
Recuerdo el final del felipismo. Aznar tenía un equipo que hacía una durísima labor de oposición, con contundencia y llegando al gran público en sus denuncias. Abascal gasta más fuerzas en zurrarle al PP y a los inmigrantes que a Sánchez. Y Feijóo, un día va por aquí, otro por allá, y con esa dispersión no acaba de concretar un mensaje nítido de «váyase ya, señor Sánchez» que cale en el público y le haga ver la situación política terminal que soportamos.
Nunca una oposición tuvo tantas bazas en su mano como las que tienen hoy PP y Vox. Y es cierto que el autócrata juega con la ventaja de que ni siente ni padece; carece de moral y de vergüenza. Pero aún así… tienen la portería vacía y son incapaces de chutar a gol. De hecho, esta vez ni siquiera han saltado a la cancha.













Por desgracia, para los españoles, tenemos un equipo de oposición que da risa, o asco. Con estos mimbres, no hacemos ni una canastilla. Esta oposición que nos avergüenza, mejor se buscan un trabajito y desaparecen, porque así nos hundimos.