“Siempre supe que quería ser director de cine”: Una charla entre Juan Antonio Bayona y Oscar Romagosa
Anna Cardiel González.– El pasado 18 de abril tuvo lugar en el festival del Club de Creatividad 2026 en el Auditorio Kursaal de San Sebastián un encuentro muy esperado entre Juan Antonio Bayona y Oscar Romagosa. El director de La Sociedad de la Nieve y Lo imposible, entre otras, tuvo la oportunidad de hablar sobre su carrera cinematográfica desde sus inicios hasta su visión de lo que podrá ser el futuro de esta industria. Todo esto de la mano del productor Oscar Romagosa.
O.R: ¿Siempre supiste que ibas a ser director?
Mi primer recuerdo es ver un plano de la película de Superman, a partir de ese momento quería ser superman y volar, en realidad lo que sentía sentía era asombro. Cómo un chaval de barrio humilde de Barcelona es gracioso, porque siempre supe que quería ser director de cine. Echando la vista atrás pienso “qué valiente fui, qué inconsciente viniendo de ese background”.
O.R: ¿Nos dices 1 o 2 pelis que te gusten de tus primeros años?
Al cine iba poco porque vivíamos lejos del centro, entonces era un evento ir al cine, era especial. Yo recuerdo haber visto películas muy curiosas como El tambor de hojalata, El hombre menguante, La piel dura (una película sobre el mundo de los niños), películas de Spielberg…
O.R: Con la trayectoria que tienes ¿cuál es la llamada que necesitas sentir para hacer una película?
Soy un director de cine al que le gusta mucho el cine, me gustan todos los géneros. Si miras películas de Spielberg, por ejemplo, ha hecho películas de todo tipo. Nos gusta ese aspecto lúdico del cine, pero también hay una parte de perspectiva, acercarte a proyectos que te resuenen de una manera especial. Sin embargo, siempre me han llamado más la fantasía que la realidad, siempre tiene que haber un elemento misterioso.
O.R: ¿El trabajo que haces para encontrar a tus personajes es exhaustivo?
Tengo TDA porque me obsesiono con los pequeños detalles. Recuerdo una anécdota grabando El señor de los anillos (serie de Amazon Prime), quedaban 20 minutos de jornada: 10 para preparar plano y otros 10 para grabar la toma que era un plano general de dron sobre la aldea con 400 figurantes. Acabamos grabando la toma a tiempo pero al revisar vi que entre los 400 figurantes había una mujer que no estaba dando bien un pan a un niño. Tuvimos que volver a grabar la toma.
Cuando elegí a Tom Holland para lo Imposible era un casting de “nosecuantos” miles de niños y quedaron 4 finalistas que cualquiera de ellos podría haberse llevado el papel. Finalmente, acabó siendo Tom Holland por algo de intuición pero se te queda el corazón roto por los otros 3 niños que también lo han hecho genial.
Lo que más miedo me da de equivocarme es no saber aprender del error, y eso es un bagaje que se nota muchísimo en la experiencia.
O.R: Viendo cómo están las cosas, con las crisis del audiovisual en la pandemia, huelgas de guiones, etc. ¿Cómo reflexionas sobre la vigencia del lenguaje cinematográfico en el futuro y la aparición de la IA generativa?
Cuando hice La sociedad de la nieve, me dijeron que la película no podía durar más de 2h porque los chavales no tenían capacidad de atención para eso. Cuando la estrenamos, las salas de cine estaban llenas y resultó que al público joven le fascinó. Si quieres romper el molde y seguir persiguiendo esa idea del asombro al final el molde lo tienes que crear tú, ir contracorriente, aunque dé un poco de miedo hacerlo.
O.R: Conecta con la publicidad eso que dices de la gestión del riego. Hacer una película involucra jugársela, en lo económico, entre otras cosas. ¿Cómo lo gestionas tú?
La publicidad es como una versión extrema de todo eso: un anuncio tiene que caber en muy pocos segundos, hay mucha gente opinando, rodar en muy pocos días… Hay que saber cual es el corazón y la esencia, entender qué es lo importante y qué se tiene que ver en pantalla de la forma más expresiva y económica.
O.R: Tú empezaste con videoclips y anuncios, ¿verdad?
Claro, fue una época de prueba, ensayo y error. Algunas cosas salían bien, otras no… son horas de vuelo que suman a la experiencia.
O.R: ¿Cuál es tu experiencia entre España y Hollywood?
Antes de hacer El Orfanato me ofrecieron hacer una película para Hollywood con Guillermo del Toro y la rechacé para hacer El Orfanato. En Hollywood tienen muchos recursos con un engranaje muy pendiente de lo que pasa en el resto del mundo. Cuando acabé E.O. todas las ofertas que me hacían eran remakes, secuelas… tienen recursos pero aplican una fórmula un poco simple. Ahora por ejemplo (después de hacer La Sociedad de la Nieve) me ofrecen todas las películas de desastres. El guión está muy bien pero es que no quiero hacer más películas de desastres.
Cuando hice La Sociedad de la Nieve me sentí muy libre, muy poco encorsetado, trás venir de hacer El señor de los anillos y Jurassic World.
O.R: ¿Es chocante cuando otro grande del cine te dice que es fan de tu trabajo? ¿Cómo llevas este fanatismo entre grandes a la hora de trabajar?
Hay que saber descifrar el fuerte de cada colaborador e intentar potenciarlo. Arriesgo con muchas personas y casi siempre sale bien, yo no diferencio entre español o americano, miro la persona y miro los recursos que tengo también. Al final lo importante al realizar un proyecto es que la historia te resuene y que sientas que eres la persona con autoridad para contar esta historia.
Al contrario de la publicidad donde se tiene que ir más al grano, una película va a ser mejor si en vez de tener 5 semanas para grabarla has tenido 10, porque es importante explorar y es importante la experiencia.
El set me gusta boicotearme, intento reventar todo lo que he traído de casa para encontrar cosas ya que lo que tienes muy claro no te deja ver más allá, si quieres innovar te tienes que boicotear. En este sentido, me ha ayudado grabar las escenas tal cual están y luego explorar y reventarlo.
Volviendo a la IA, la inteligencia artificial es lo contrario de autoboicotearse. Está bien que tengas todo planeado pero luego llevarlas a un lugar donde puedas ponerlas en duda y explorarlas, el conocimiento es la lectura que haces de esos datos. […] También le doy mucha importancia a la técnica, para mi es una parte esencial de la imagen. La escritura y el guión tienen que estar a la altura del croma en cuanto a calidad.
O.R: Las películas que haces son como catedrales, tardan mucho en construirse. ¿Echas de menos los sets?
Si, los echo de menos pero no vale rodar lo que sea, así que ese esfuerzo que pones en el set lo pones también en la elección del proyecto y elaboración del guión. Es muy bonito cuando sacas todas las capas de un guión y llegas a la esencia del mismo. Normalmente parto de momento (al crear un guión), reacciono a un momento y empiezo a construir las películas alrededor. Como si tuvieras un sueño y luego le buscas el significado. Está más allá de las palabras, busco hacer un cine muy experiencial, ir al cine a sentir.
Es como la voz de Rosalia, no se puede describir con palabras, ir a verla en directo es experiencial. En las películas, hay que buscar algo que no está en el papel para que valga la pena, que ver la película no sea como leer el guión, hay que buscar algo más allá.
Como somos directores ambiciosos, escuchamos a todo el mundo. Al principio iba (al set) con mi storyboard y lo seguía a rajatabla, pero con los años llegas al set y no miras el storyboard, los planos buenos se te quedan en la cabeza y ejecutas.
O.R: ¿Cómo conectas con la juventud? Cuando colaboraste para un spot de Cupra estuviste eligiendo guiones con gente que no había rodado antes.
Siempre pienso seguir la intuición, ver donde resuena una historia y empezar a escarbar, cuando llegas a la parte que duele es cuando comunicas con todo el mundo. La parte de trabajar con jóvenes, la parte más emocionante es poder ayudar a alguien ya que descubrir gente con talento, ganas y vocación es una experiencia muy humana y siempre se aprende de ellos, aprendes a mirar con otros ojos.
O.R: Te veo y eres inspirador, explicas las cosas de manera muy humilde.
El cine siempre ha sido un arte popular y me gusta que sea así, es importante que las películas sean accesibles. Es tan importante qué cuentas como el cómo lo cuentas. Hay una parte de nuestro trabajo que puede ser a la vez accesible y mentalmemte estimulante y ahí es donde intento llegar.
O.R: ¿Crees que tenemos futuro cinematográfico? (en relación al crecimiento de las plataformas de streaming?
A la gente joven se la demoniza mucho y tienen un papel más difícil que el que tuvimos nosotros, estudiar con un móvil al lado debe ser terrible. El público que más llenan salas es la generación Z, cuando se estrena por enésima vez Kill Bill o Harry Potter hay un mensaje del público que llena las salas porque sabe que el mejor sitio para ver una película es el cine, ignorando las plataformas. Mientras siga esta idea, habrá futuro en el cine.











