El camino de Mónica García al desastre
Francisco Marhuenda.- Los líos, las polémicas y los enfrentamientos son algo consustancial en la ultraizquierda. No son capaces de configurar un espacio político cohesionado y coherente. Es cierto que la crisis económica de 2008 abrió las puertas a la irrupción de Podemos y Pablo Iglesias que fueron imprescindibles para que Sánchez pudiera gobernar. Antes de ello, Podemos, convertido en una especie de secta política alrededor de Iglesias, entró en uno de esos autodestructivos característicos del comunismo. Su líder y gurú acabó dejando la política tras los fracasos que sufrió, aunque colocó al frente a personas de su confianza, pero no tardó en ser traicionado por Yolanda Díaz.
En ese mundo deleznable de la ultraizquierda hay que incluir a Otegi y el resto de colaboradores de ETA que controlan Bildu. El próximo año se celebrarán las elecciones autonómicas y municipales, donde la batalla por Madrid será, sin lugar a dudas, la más importante. Sánchez envía a uno de sus principales mercenarios, Óscar López, que se garantiza otros cuatro años de vivir a costa de los Presupuestos y controlará la federación madrileña para que siga siendo una marioneta al servicio del líder del PSOE. Lo que sabemos seguro es que la presidenta madrileña sacará mayoría absoluta.
A pesar de los infectos ataques que sufre día tras día. La política madrileña se ha convertido en un lamentable lodazal donde todo vale para servir a Sánchez y atacar a Ayuso. A pesar de ello, nada consiguen salvo fortalecerla como la lideresa que defiende los intereses de Madrid frente a un político que se ha rendido ante los independentistas, los comunistas y los antiguos dirigentes del aparato político y militar de la banda terrorista ETA. Madrid se ha convertido en el motor de España a pesar de la animadversión de los sanchistas y la enemistad del Gobierno socialcomunista. Una de las personas más fanáticas, sectarias y mediocres de la ultraizquierda es Mónica. Su inutilidad al frente del Ministerio de Sanidad hace que estemos seguros de que nadie la encontrará a faltar cuando abandone el cargo. Al final, todo se reducirá a la batalla entre López y García para ver quién consigue ser el segundo. Son los mejores candidatos para Ayuso, aunque lo fundamental es mantener la mayoría absoluta. Dos profesionales de la política en el peor de los sentidos.












