¿Qué pasaría en España si Rodríguez Zapatero fuera condenado por corrupción?
Fraguas.- Como verá, amado lector, he usado el condicional; pues solo en los mejores sueños de un demócrata puede ocurrir eso. Olvídese, usted no lo vivirá. Como ejemplo, un Pujol.
Pero si desarrollamos el sueño, entonces esa situación desencadenaría la introspección de la ciudadanía por varios flancos: una evidencia suma sería que los partidos políticos, todos, son incapaces de percibir, ni de controlar, ni de investigar lo más próximo a la deslealtad hacia la Nación, y los dejaría como herramientas inservibles.
Segundo, evidenciaría que la sociedad civil no tiene recursos coherentes para cribar y filtrar a sus gestores, y denotaría una incapacidad legítima e intelectual de su criterio. No por incultura, sino por coacción y secuestro diseñado y estructurado para la anulación de la conciencia nacional que forja la autoridad del ciudadano; por tanto, incapaz de elegir con acierto y conveniencia.
Y estas dos cosas nos llevan a que el sistema es artificial y ventajista para lobis, mafias y putrefacción en la clase política.
No es necesaria una condena. La inteligencia natural de los pueblos distingue perfectamente cuándo hay corrupción, cuándo es verdadera y cuándo es imparable.
España ya se ha dado cuenta de ello y es víctima de su propia mentira. Nos agarramos a tips vacíos que asumimos como mantras. Aquello de que somos una democracia de las mejores del mundo o que el Estado de derecho funciona perfectamente. Y con ello nos entregamos a partidos políticos que forman el cuerpo de la corrupción que envuelve a Zapatero y a otros tantos de otros tantos partidos.
Nada cambia con que Zapatero sea culpable o no. La estructura de nuestro país es propensa a estas situaciones.
El sistema solo funciona para la clase política. Los autónomos y la pequeña empresa pagarán los desmanes de todos estos parásitos y entonces repercutirán gastos en los asalariados. Así la guerra quedará entre nosotros y los políticos corruptos podrán pagar clases de interpretación a sus hijas para seguir engañándonos hasta el día del juicio final.
Si Zapatero cae y no cae el sistema, significará que España ha muerto como Nación. Seguirá como Estado y entonces solo vivirán bien los miembros del Estado: los políticos.
Ave María Purísima.











