PSOE, sus socios, y los votantes de todos ellos, son los cómplices de este desfalco moral a la izquierda de siempre
Por más imaginación que le hubiésemos echado al tema hace solo unos meses, no podríamos haber pensado en un escenario tan podrido como el que nos queda tras la imputación, por parte del juez don José Luís Calama, al todopoderoso y perfecto socialista Rodríguez Zapatero.
Es muy grotesco el tema. Este presunto chorizo ha paseado la imagen de los españoles por multitud de países; no ya en los narcoestados, sino en todos los lugares donde se han podido manejar «cositas sin importancia», como el oro o los hidrocarburos; lo de presuntamente realizar tráfico de influencias con cositas como el rescate de una compañía aérea en quiebra, ya nos parece una nimiedad, pero tenemos que darnos cuenta de que se realizó de forma que es muy posible que se presente una demanda contra el Consejo de Ministros al completo y contra quien lo preside, «el próximo presunto».
Este «perfecto socialista Zapatero», que se ha paseado por todos los actos de la campaña autonómica andaluza, con esa carita de tonto, presuntamente va a resultar ser el más ladrón e inmoral de toda la pandilla de puteros ladrones de la que se rodeó Sánchez desde el primer día.
¡Con qué tono agrede a todos, este indecente!
Pero lo que quiero hacer notar, no son ya estas pequeñeces que os voy contando, como la de utilizar a sus hijas como tapaderas —¿se puede ser peor persona?—, sino que no solo él, sino todos estos, no han calculado — o sí — el enorme destrozo que le han producido a esa izquierda que durante décadas se presentó como una fuerza central del progreso social y de la defensa de los servicios públicos, que, a partir de ahora, debe someterse a una reconstrucción desde las bases. No será cuestión de un rato. Ninguno de los actores actuales serviría para encabezar esa reconversión; debe salir de la juventud que está reaccionando dentro de las siglas del partido, ya que los afiliados y votantes que se lo están tragando todo, son tan chorizos e inmorales como los actores de la aberración repugnante en la que han convertido este Gobierno.
¿Qué me decís del papelón de los socios de este Gobierno?
¡No pueden ser más ridículos! están demostrando que son unos mamanabos tiesos, que criados cada uno en su partidito, no se creen capaces de buscarse la vida fuera de un escaño. Están absolutamente «cagados en los calzones» viendo venir la debacle de las próximas generales. Pero los separatistas deben importarnos poco; solo tenemos que exigir al PP, junto con los socios que le dicten las urnas, que los aniquile políticamente, para que dejemos de compartir nuestras vidas con estos tarados con complejo de superioridad.
Para no alargarme, acabo diciendo que la izquierda española tiene delante una reconstrucción imprescindible y que los españolitos de a pie no debemos, ni un minuto más, aguantar discursitos que no vayan acompañados de una conducta decente.
Hasta aquí debemos llegar.











