La única alegría que Sánchez puede llevarse la noche del domingo es que Moreno no obtenga la mayoría absoluta
Hoy concluye la campaña. Juanma Moreno la verdad, que no ha visto en ningún momento amenazado su liderazgo, pero no tiene la mayoría absoluta asegurada, ni mucho menos. Eso de los 55 escaños depende de los restos en cuatro provincias, los últimos restos en cuatro provincias. Si el PP se hace con alguno de esos últimos escaños, podrá retener la absoluta.
Si no lo consigue en ninguna provincia, pues tendrá un gran resultado electoral, pero una gobernabilidad más difícil, porque tiene que ponerse de acuerdo con Vox. Hombre, si el resultado es muy justo, cercano a la mayoría absoluta, no tiene que incluir a Vox en el gobierno, pero sí tiene que gobernar con un ojo puesto en las reclamaciones de quien le puede apoyar o le puede dar los apoyos necesarios para sacar adelante las políticas. Bueno, esto ya es viejo.
Ahora asistiremos a una noche negra del socialismo, pues ya se va perdiendo la cuenta de todas las noches negras que va acumulando Pedro Sánchez. María Jesús Montero lo tenía muy difícil ya de salida porque un ministro de Hacienda es lo más impopular que hay.
Una ministra de Hacienda que ha liderado la mayor subida fiscal de la historia, que además se ha dedicado a consolidar privilegios, cesiones, por ejemplo, al independentismo catalán, pues eso es casi una declaración de guerra al resto de España. Si luego además unen las manos quemadas de José Luis Ábalos, de Cerdán, la ignorancia del trasiego de prostitutas… todo eso hace que Montero llegue a la campaña como la peor de las candidatas posible.
Y luego ella, que también ha utilizado su arma corta para dispararse directamente en el dedo gordo del pie. Errores absolutamente propios. Presentarse como la gran estadista que renunciaba a Madrid para venir a salvar a los pobrecitos andaluces. Que tenemos que estar agradeciendo que Isabel la Católica ha dejado el poder inmenso para venirse a Andalucía.
Y luego lo del accidente laboral para referirse a la muerte en acto de servicio de dos guardias civiles en Huelva. Así que el objetivo inicial de mejorar los 30 escaños de Juan Espadas es difícil. No quiero decir que sea imposible, pero es difícil.
¿Y qué consecuencias? Porque claro, el gran temor del PSOE en estas elecciones es que Moreno revalide la mayoría. Y a Sánchez lo que le queda es rezar para que los gobiernos autonómicos PP-Vox se enreden como para decir: “¿Lo veis como la alternativa no sería mejor que el guirigay que me sostiene a mí?”. Eso es a lo que aspira y salvar la honra con María Jesús Montero.
La única alegría que de verdad puede llevarse la noche del domingo es que Moreno no obtenga la mayoría absoluta, tenga que hablar con Vox, aunque sea poco y por poco. El resto de fuerzas políticas ha quedado más desdibujado ante el dominio del PP, los errores del PSOE. Vox será el tercero, seguramente mejorará resultados.











