Cristina Narbona, presidenta del PSOE, mantuvo una fluida comunicación con el portavoz de Aldama mientras la Moncloa negaba contactos con el empresario
La implicación del entorno más próximo de Pedro Sánchez en los contactos con Víctor de Aldama continúa ampliándose. Las nuevas revelaciones publicadas por El Debate sitúan ahora a Cristina Narbona dentro de la cadena de comunicaciones mantenidas desde el PSOE con Ramón Bermejo, portavoz del empresario investigado en el caso Koldo.
La presencia de Narbona en esas conversaciones añade un enorme peso político al episodio, ya que se trata de una de las dirigentes históricas del socialismo español y una de las figuras de máxima confianza del presidente del Gobierno dentro de Ferraz.
Operación a gran escala
Según las informaciones conocidas este viernes, las llamadas procedentes del PSOE formaban parte de una operación mucho más amplia desplegada desde distintos ámbitos del poder socialista para contener las revelaciones de Aldama sobre las supuestas comisiones y adjudicaciones irregulares vinculadas al Ministerio de Transportes durante la etapa de José Luis Ábalos. Las comunicaciones no partían únicamente de Ferraz. También se habrían producido al menos quince llamadas desde teléfonos adscritos a Presidencia del Gobierno y otras doce desde líneas vinculadas al Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados.
El primer contacto se produjo el 1 de marzo de 2024, apenas nueve días después de la detención de Aldama por parte de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil. La rapidez con la que se activó la interlocución política con el entorno del empresario refleja hasta qué punto comenzaban ya a preocupar dentro del PSOE las posibles consecuencias de sus declaraciones cuando la investigación judicial todavía se encontraba en una fase inicial.
Las llamadas desde Ferraz se concentraron especialmente entre el 21 de junio y el 5 de julio de 2024. Entre ellas destacan varias conversaciones de larga duración mantenidas los días 21, 25 y 26 de junio. Según las fuentes citadas por El Debate, Narbona fue una de las personas designadas desde la dirección socialista para mantener el contacto con Ramón Bermejo durante aquellas semanas especialmente delicadas para el partido.
Y el PSOE, diciendo que no conocía a Aldama…
Todo ello sucedía mientras el PSOE sostenía públicamente que no existía ninguna relación con Aldama. El ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, llegó incluso a asegurar que no conocía “de nada” al empresario y anunció posibles acciones legales después de que comenzaran a trascender sus acusaciones. Paralelamente, desde distintos sectores socialistas se desacreditó reiteradamente el relato del comisionista mientras las diligencias policiales y judiciales avanzaban sobre el conocido como caso Koldo.
Sin embargo, las revelaciones conocidas durante los últimos días dibujan un escenario muy distinto. Moncloa, Ferraz y el grupo parlamentario socialista aparecen ahora conectados por una intensa cadena de comunicaciones dirigida al entorno de Aldama en el momento exacto en el que el empresario comenzaba a señalar directamente a Santos Cerdán y a otros dirigentes socialistas por el supuesto reparto de “cupos” y adjudicaciones dentro de la estructura de Transportes.
El propio Aldama ha ido más allá en sus acusaciones públicas. El empresario sostiene que desde el entorno de Bolaños se intentó comprar su silencio para evitar nuevas revelaciones comprometedoras para el Gobierno. “Este señor se puso en contacto conmigo para silenciarme y para sobornarme”, aseguró recientemente, insistiendo además en redes sociales en que las nuevas informaciones conocidas confirmarían su versión de los hechos.
La aparición ahora de Narbona dentro de esa cadena de contactos eleva todavía más la dimensión política del caso. Ya no se trata únicamente de conversaciones aisladas o movimientos defensivos de segundo nivel. Las comunicaciones alcanzan directamente al núcleo institucional y orgánico del PSOE, implicando a Presidencia del Gobierno, a Ferraz y al grupo parlamentario socialista en pleno avance de una de las investigaciones más delicadas para el Ejecutivo de Sánchez.












