El latido de la fe en Semana Santa
Rocío Pérez Vicioso.- La Semana Santa ha vuelto a demostrar, un año más, que nuestras raíces siguen vivas y que la fe continúa siendo un pilar esencial en la vida de millones de españoles. En un contexto donde a menudo se intenta relegar lo religioso al ámbito estrictamente privado, estas fechas nos recuerdan que las tradiciones que nos han definido durante siglos no solo perduran, sino que gozan de una extraordinaria vitalidad.
Las calles llenas, las procesiones multitudinarias y el respeto con el que se han vivido cada uno de los actos son prueba evidente de que la fe no es un vestigio del pasado, sino una realidad presente. Familias enteras, jóvenes y mayores, han participado con devoción y orgullo en unas celebraciones que combinan espiritualidad, cultura e identidad.
Este éxito no es casual. Responde a una necesidad profunda del ser humano de encontrar sentido, de compartir valores y de mantener un vínculo con aquello que trasciende lo material. Además de una manifestación religiosa, la Semana Santa es también un reflejo de nuestra historia, de nuestro arte y de nuestra manera de entender la comunidad.
Desde una perspectiva política, conviene subrayar la importancia de proteger y promover estas tradiciones. No se trata únicamente de conservar un legado cultural, sino de defender un conjunto de valores que han contribuido decisivamente a la cohesión social: el respeto, la solidaridad, el sacrificio y la esperanza.
Además, no podemos ignorar el impacto positivo que estas celebraciones tienen en nuestra economía. Miles de visitantes, tanto nacionales como internacionales, se acrrcan a nuestras ciudades para vivir esta experiencia única, generando empleo y dinamizando sectores clave como la hostelería, el comercio y el turismo.
Frente a quienes, desde ideologías radicalmente laicista, pretenden diluir nuestras señas de identidad, la respuesta de la sociedad ha sido clara: la fe sigue teniendo un lugar central en la vida pública. La Semana Santa es, en este sentido, mucho más que una tradición; es una afirmación colectiva de lo que somos y de lo que queremos seguir siendo.
El éxito de esta Semana Santa debe invitarnos a reflexionar. No solo sobre la importancia de nuestras raíces, sino también sobre la responsabilidad que tenemos de preservarlas y transmitirlas a las futuras generaciones. Porque en ellas encontramos no solo nuestro pasado, sino también una guía firme para construir el futuro que nos merecemos.
Frente al páramo moral que nos ofrece el sanchismo, el latido de la fe de una España católica.
*Portavoz municipal del PP en Casarrubios del Monte (Toledo)











