La plataforma ‘Sí a la Vida’ se manifiesta contra el blindaje del aborto en la CE y la ley de eutanasia
Miles de personas han participado este domingo en la Marcha por la Vida que se ha celebrado en Madrid, una gran fiesta teñida de color verde esperanza para defender que cada ser humano posee una dignidad inviolable desde su concepción hasta su muerte natural. Familias, niños, abuelos y jóvenes llegados de toda España, desde Cuenca a Zaragoza, han lanzado un mensaje claro y rotundo: un sí a la vida.
La convocatoria, respaldada por más de 500 organizaciones, ha mostrado el rechazo al aborto y la eutanasia, con una petición clara a los poderes públicos: la derogación de las leyes actuales que consideran antivida. Los organizadores también han criticado la intención del Gobierno de blindar estas normas en la Constitución y han reivindicado la necesidad de visibilizar y apoyar a los profesionales que trabajan en la defensa de la vida humana en la sanidad, la acción social o la investigación.
El testimonio de Kevin: del suicidio a encontrar a Dios
Uno de los testimonios más sobrecogedores ha sido el de Kevin, un joven de 28 años que ha contado en primera persona su historia de superación. Desde los 15 hasta los 26 años, sufrió una profunda depresión en la que se sintió abandonado por su familia y amigos. El peor momento llegó cuando rompió con su pareja, instante en el que dejó de encontrarle sentido a la vida y una idea se instaló en su cabeza: el suicidio.
Para él, atentar contra su propia vida “era la absoluta y única solución”, ha relatado. En su momento más oscuro, una introspección le llevó de vuelta a algo que había olvidado: “El mundo no me puede ofrecer lo que estoy pidiendo, ese amor, ese afecto, esa compañía. Entonces, tiene que haber algo que sí me lo ofrezca. En ese momento voy hacia algo que ya había olvidado, que era Dios, básicamente”. Kevin comparte ahora su historia para ayudar a otros jóvenes, en un contexto donde solo en 2024 se suicidaron 4.073 personas, el 73% de ellas jóvenes y principalmente varones.
El 95% de los bebés con síndrome de Down no nacen
La marcha también ha puesto el foco en datos como que el 95% de los embarazos en los que se diagnostica que el bebé viene con síndrome de Down terminan en aborto. Por suerte, Emeline Sofía forma parte de ese otro 5%. Su madre, Cynthia, decidió seguir adelante con el embarazo a pesar del diagnóstico prenatal y de las presiones.
Los médicos le informaron de que su hija venía con “huesos largos y cortos” y finalmente con síndrome de Down. Tras ello, la presionaron para que interrumpiera el embarazo. “Me dijeron, ‘te damos 3 días, de aquí al lunes tú ya tienes que tenerlo pensado, segura, de que vas a interrumpir el embarazo, porque no tiene caso'”, ha relatado Cynthia. Ella se negó a considerarlo, afirmando que “quitarle la vida a un hijo, para mí eso…”. Su historia, como la de otros padres en situaciones similares, defiende la vida por encima de un diagnóstico.
Del aborto a la defensa de la vida
En la marcha también se ha escuchado la impactante historia de Miriam, una mujer que abortó en dos ocasiones: la primera, de un bebé de 8 meses con hidrocefalia, y la segunda, de uno de 5 meses con síndrome de Down. Ahora, nuevamente embarazada, defiende la vida y ha querido compartir su testimonio para visibilizar el trauma que deja el aborto y afirmar que siempre hay que dar una oportunidad a la vida. Su experiencia se suma a la de otras víctimas que han contado cómo el aborto las dejó ‘muertas en vida’.
Todos estos testimonios buscan, en definitiva, poner rostro y alma a las frías cifras que indican que en España se realizan más de 100.000 abortos y se practican en torno a 1.300 eutanasias al año. Como ha concluido la periodista Beatriz Pérez-Otín, se trata de dar un “testimonio de vida” frente a la cultura de la muerte.











