Casarrubios del Monte y Rocío Pérez: tradición, identidad y futuro con nombre propio
Miguel Ángel Jiménez.- Hace unos meses hablábamos en estas mismas páginas de la enorme importancia de Andalucía —y muy especialmente de Sevilla— como faro cultural capaz de irradiar esa esencia tan característica que muchos identifican con la “españolidad”. Hoy traemos un ejemplo vivo, cercano y lleno de futuro: Rocío Pérez Vicioso.
Portavoz municipal del PP en la localidad toledana de Casarrubios del Monte, Rocío Pérez representa esa mezcla perfecta entre raíces locales y admiración por las tradiciones del sur. Hoy, además, su nombre cobra aún más relevancia al ser también la candidata del Partido Popular a la alcaldía del municipio, lo que la sitúa directamente en la primera línea política local y con serias opciones de convertirse en la próxima regidora.
Apasionada del mundo taurino, del arte y de la música, encarna una forma de vivir y sentir que trasciende fronteras geográficas. Pero si hay algo que destaca especialmente es su arte bailando sevillanas. Con una naturalidad sorprendente, Rocío se mueve como si hubiera crecido a las puertas de la emblemática Puerta Osario. No es solo técnica: es sentimiento, es conexión, es ese duende que convierte un baile en una expresión cultural profunda.
Casarrubios del Monte, por su parte, es un municipio con historia y carácter. Situado al norte de la provincia de Toledo, combina tradición rural con una creciente vitalidad social. Sus calles respiran cercanía, y sus fiestas son reflejo de una comunidad orgullosa de su identidad. Entre ellas destaca su particular Feria de Abril, una celebración que, inspirada en la famosa Feria de Abril de Sevilla, ha ido ganando protagonismo con los años.
Durante esos días, el municipio se transforma: trajes de flamenca, farolillos, música y baile llenan el ambiente, creando un puente cultural entre Castilla-La Mancha y Andalucía. No se trata de imitar, sino de reinterpretar, de hacer propio un legado que ya forma parte del imaginario colectivo español.
Y ahí es donde figuras como Rocío Pérez adquieren una relevancia especial. Desde lo local, mantienen vivas tradiciones que conectan a distintas regiones del país y, al mismo tiempo, asumen la responsabilidad de liderar el futuro de sus municipios.
Porque la españolidad —esa palabra tan amplia como compleja— se construye precisamente así: desde los pueblos, desde sus gentes, desde quienes sienten como propio un patrimonio que, aunque tenga su cuna en lugares concretos, pertenece a todos.
*Delegado de AD en Sevilla












