Casarrubios del Monte, un pueblo abandonado a su suerte por un alcalde incompetente y sanchista: colonias felinas sin control toman las calles
José Valencia.- El alcalde sanchista de Casarrubios del Monte (Toledo), Jesús Mayoral, está llevando al municipio a una situación límite por su incapacidad, su absolutismo y su huida constante de responsabilidades.
Cuestiones de calado, a las que la portavoz popular ha añadido “la absoluta falta de transparencia del alcalde”, que niega a la oposición, de forma sistemática, el acceso a información municipal.
Mientras Casarrubios del Monte está hipotecando su futuro, el alcalde sigue instalado en la autocomplacencia y la opacidad. Un ejemplo claro de mala planificación gestora ha sido la construcción de la nueva casa consistorial. Así lo explicó la portavoz popular en un reciente artículo en AD: “El nuevo ayuntamiento, inaugurado con grandes fastos pese a no estar concluido ni pagado, supondrá un gasto millonario de más de 7 millones de euros, que supera con creces con los entre cuatro millones inicialmente presupuestados. Tratándose el de Casarrubios del Monte de un alcalde afiliado al sanchismo, no debería ser extraña esta pulsión a dilapidar millones en proyectos de escasa o nula utilidad social. Ello contrasta de forma escandalosa con la falta de recursos que el propio consistorio alega cuando se trata de atender las necesidades más urgentes de los vecinos. Resulta difícil explicar por qué hay dinero para levantar una infraestructura de dudosa prioridad mientras calles enteras permanecen abandonadas, espacios públicos deteriorados y servicios municipales claramente tercermundistas”.
Gatos callejeros
Por si fuera poco, la proliferación descontrolada de gatos callejeros se ha convertido en un problema cada vez más evidente en este municipio manchego, y la falta de una gestión eficaz por parte del ayuntamiento no hace sino agravar una situación que ya roza lo insostenible. Lo que debería abordarse con planificación, recursos y sensibilidad se ha dejado a la improvisación, cuando no al abandono institucional.
Vecinos llevan meses —incluso años— denunciando colonias felinas sin control, suciedad en las calles, malos olores y la presencia constante de animales enfermos o desnutridos.
El problema no es la existencia de gatos callejeros en sí, sino la ausencia de una política seria y sostenida en el tiempo. Otros municipios han demostrado que es posible aplicar programas de captura, esterilización y retorno (CER) con resultados positivos, reduciendo progresivamente el número de animales y mejorando su estado sanitario. En Casarrubios del Monte, en cambio, las actuaciones son esporádicas, insuficientes o directamente inexistentes.
Son los propios ciudadanos quienes, con recursos propios, intentan paliar el problema, mientras la administración municipal sanchista mira hacia otro lado.
Además, no se puede ignorar la vertiente de salud pública. La acumulación de colonias sin control puede favorecer la aparición de enfermedades y parásitos, generando un riesgo evitable si existiera una gestión adecuada.
“Es momento de exigir responsabilidades. El ayuntamiento debe dejar de tratar este asunto como un problema menor y asumirlo como lo que es: una cuestión de convivencia, bienestar animal y salubridad pública. Se necesitan planes claros, presupuesto suficiente y colaboración real con expertos y entidades especializadas”, señala Rocío Pérez..
Seguir ignorando esta situación no hará que desaparezca. Al contrario, solo la hará crecer hasta que resulte aún más difícil —y costoso— solucionarla. Casarrubios no puede seguir en manos de un alcalde sanchista, y por extensión, incompetente.











