Entrevista a Alfonso Fernández Mañueco: «Si Vox no gana a la izquierda y no pacta con el PP, nadie entiende para qué sirve»
La Razón (Reproducido) Alfonso Fernández Mañueco (Salamanca, 1965) llega puntual a la sede de su partido. Ha dormido poco. Suena su teléfono móvil, al otro lado de la línea: la alcaldesa de Miranda de Ebro, que es del PSOE y le devuelve una perdida. Se acaba de confirmar la muerte de tres mujeres. «Lo siento muchísimo», le traslada en una conversación aparentemente cordial.
Y eso que quedan dos días de campaña. Las certezas que promete en su eslogan, muy a su pesar, devienen en incógnitas cuando su potencial socio no parece muy por la labor de llegar a un entendimiento. Cómo han pasado los años, las vueltas que dio la vida, ahora es el PP el que tiende la mano a Vox y Vox el que no quiere saber nada del PP. Así sucedió en el último debate electoral, que se celebró escasas horas antes de la entrevista que el aspirante popular concede a La Razón.
Me sentí francamente bien, la verdad. Quedó claro que había dos modelos, el de la bronca, el del bloqueo, que eran el PSOE y Vox. Y, por otro lado, el único que hacía propuestas en positivo, reales, concretas, que resolvían los problemas de la gente, que daba soluciones a las peticiones que nos hacen las personas de Castilla y León: el PP. Hablábamos de cosas concretas: mayores, campo, autónomos. Hicimos propuestas en positivo. Ellos estaban más preocupados de meterse con nosotros, de atacarnos. Me sorprendieron algunos ataques.
¿Por ejemplo?
La dureza que siempre muestra Vox contra el PP. Lo que nos está pidiendo la gente en la calle es que unamos nuestras fuerzas y las dirijamos contra Sánchez, ¿no? Y Vox dedicó el 90% de sus ataques contra el PP. Algo que no entiende la gente. Si Vox no gana a la izquierda, si Vox no pacta con el PP, nadie entiende para qué sirv
¿Cómo garantizar que no habrá bloqueo?
Es una respuesta que tiene que dar Vox. Tiene que decidir qué es lo que quiere. Bloqueo, que es lo que parece que ya ha hecho en Extremadura. O acuerdo.
Hace cuatro años Abascal vino dispuesto a gobernar. «Qué carita de vicepresidente se te está poniendo», le dijo al defenestrado Gallardo la noche de autos. Ahora no quiere oír hablar de responsabilidades. ¿A qué cree que se debe tal cambio?
Yo quiero ser respetuoso con las personas de otras formaciones, pero lo que sí es verdad es que a los dos años de estar en el gobierno salieron. Por encuestas, interés partidista, lo que sea. La excusa que pusieron no cuela. Fue burda. Tenemos que sentarnos para dialogar. En primer lugar, hablaremos de un proyecto para la gente de Castilla y León, en nuestras competencias, priorizando servicios públicos, una política económica dinámica y el apoyo a las familias, que también me parece muy importante. Y por último, la responsabilidad de que sea un acuerdo que se cumpla por parte de todos. Tiene que durar la legislatura.
¿Entre someterse a Vox o la repetición electoral, qué elige?
En Castilla y León, desde luego, lo que vamos a pedir es responsabilidad para cuatro años de gobierno. He tenido la posibilidad, en la legislatura pasada, de presidir un gobierno de coalición, roto por decisiones legítimas pero de interés electoral y partidista de Vox, y un gobierno en solitario. El gobierno en solitario ha funcionado con más eficacia y con más estabilidad. En cualquier caso, insisto en una idea fundamental: tenemos que unir nuestras fuerzas. Como eso parece que no va a ser posible, por lo que vemos ahora, de bloqueo, etc., pues lo digo con claridad: el 15 de marzo concentremos los esfuerzos, votemos por la solución, votemos al PP.
No me termina de quedar claro. ¿Habrá alguien de Génova en una futurible mesa de negociación con Vox?
Vamos a ver qué es lo que dicen las personas de Castilla y León. Lo que sí digo es que todas aquellas cuestiones que afecten a Castilla y León las negociará el Partido Popular de Castilla y León. Si hay otras cuestiones, eso ya…
Ya sé que a usted no le gusta comentar la vida interna de otras formaciones políticas.
Soy respetuoso, sí.
Pero estamos viendo una purga prácticamente estalinista en el que va a ser su potencial socio, ¿cómo lo ve desde la barrera?
Intento no despistar al adversario cuando están en esa situación.
¿Teme que una fragmentación del voto en la derecha otorgue al PSOE, incluso en sus horas más bajas, la posibilidad de ser primera fuerza?
Sí, vamos a ver, lo que hay que hacer es participar. Y lo que no hay que hacer es confiarse. Las encuestas de estos días son encuestas. Lo que decide el Gobierno de los próximos cuatro años es, desde luego, la votación del 15 de marzo. Ahí es donde las personas de Castilla y León tienen que decir qué gobierno quieren para los próximos cuatro años. ¿Qué gobierno queremos para nuestras familias, para las personas mayores, para los hombres y las mujeres, para los jóvenes, para todos los sectores, para los trabajadores y los empresarios, la gente del campo? ¿Qué es lo que queremos? El único que tiene un proyecto de futuro con propuestas concretas y con una idea de gobernar contrastada, sólida y creíble es el PP.
¿Cómo se comparece la promesa de un proyecto de futuro con una formación que lleva prácticamente 40 años gobernando?
Pues porque el único que tiene un proyecto de futuro transformador para esta tierra es el PP. Porque somos los únicos que tenemos un programa concreto, 1031 medidas. Somos los únicos que tenemos una ambición, que es competir con los mejores, colocar a Castilla y León entre las tres mejores comunidades autónomas de España. Es verdad que hay muchos temas en los que ya lo somos, en servicios públicos en general, en educación, en sanidad, en servicios sociales. Queremos pelear con los mejores. Lo podemos hacer, tenemos todo, tenemos recursos, tenemos historia y también tenemos a la gente. Yo creo que eso es importante. ¿Quién ha ofrecido esta estabilidad? El PP. Y ese modelo es lo que queremos trasladar a España entera, si es necesario.
En unos tiempos tan líquidos en los que la atención no cabe en más de 15 segundos, ¿cómo explicaría sus 1.031 propuestas en un reel de Instagram?
No hago política para las redes sociales. Nosotros entendemos que gobernar es mucho más que un reel de 15 o 30 segundos. Pero le voy a decir una cosa: tenemos un proyecto de gobierno y de futuro para Castilla y León. Para los jóvenes que tratan de abrirse camino, les vamos a dar oportunidades. Para las familias que pelean día a día contra la inflación, les vamos a dar certidumbre. A las personas mayores que nos lo han dado todo, les vamos a dar seguridad. A los agricultores y ganaderos les vamos a dar nuestro apoyo. Y vamos a estar con los trabajadores y con los empresarios, dándoles estabilidad. Ellos nos ayudan a crecer, nosotros les damos estabilidad.
Usted centra la campaña en su región y el PSOE se viene arriba con Irán. ¿Percibe la movilización del electorado socialista con el ‘no a la guerra’?
En primer lugar, no hay nadie que esté a favor de la guerra. Eso es una realidad. Pero creo que, en general, el régimen despótico de los ayatolás es cruel. Miles de personas han sido masacradas simplemente por protestar por la inflación. Dicho eso, yo, como dice nuestro eslogan: aquí, porque va de aquí, de Castilla y León, del gobierno que queremos para Castilla y León, y certezas, porque los únicos que ofrecemos algo creíble, algo concreto, somos el PP. Lo que veo en la calle es la gente que nos habla de estos problemas. Tenemos que dirigir nuestra energía a favor de Castilla y León, de sus problemas, de resolverle las cuestiones concretas, pero también de hacer una alternativa creíble contra Sánchez.
¿Cuál es el principal problema de Castilla y León?
Yo diría el principal reto: ganar más población. Vamos por el buen camino. Hemos crecido un parlamentario, que sube o baja en función de la población. Las líneas marcadas van bien: fortalecimiento de servicios públicos, sanidad, educación, servicios sociales, transporte. También la construcción de vivienda en el mundo rural. Y, por supuesto, tenemos que seguir apostando por suelo industrial, para atraer empresas.
De hecho, es paradójico, ¿verdad? Su región es la más grande de España y la tercera de Europa y no está en el ranking de las más pobladas, ni siquiera entre las cinco primeras.
Bueno, estamos en la sexta.
Pero no deja de ser paradójico.
Es un hábito mundial. Las grandes poblaciones se concentran en la costa y las grandes ciudades, ¿no? Nosotros lo que queremos es que venga mucha gente, que vengan empresas, que atraigan empleo y trabajadores, y también con ello más población. Queremos que vengan a vivir muchas personas. Por eso estamos poniendo servicios a las personas para que vengan aquí. Estamos dando posibilidad de recursos para que vengan aquí nómadas digitales, para que puedan venir aquí personas con una calidad de vida de primera división y que puedan hacer su teletrabajo desde nuestra comunidad autónoma.
¿Le compete a su gobierno y no a la administración central luchar contra la despoblación?
Se tiene que hacer en todos los ámbitos, desde Europa hasta los ayuntamientos. Quien está agarrando el toro por los cuernos, en Castilla y León, es la comunidad autónoma. El gobierno de España no ha hecho nada. Ni siquiera ha hecho la estrategia de despoblación que tanto tiempo llevan prometiendo. Esto tiene que ser una política en la que apostemos por que haya población y actividad económica en todo el territorio, no sólo de Castilla y León, de toda España y de toda Europa.
¿Y la inmigración se presenta como un problema o solución?
Nosotros lo abordamos con normalidad y naturalidad. El inmigrante, o la inmigración, tiene que ser legal y ordenada. Lo hemos dicho siempre. Y aquí el que viene a trabajar y a integrarse con normalidad y a cumplir la ley, tiene su casa.
Con los incendios del pasado verano, igual que con la dana, las administraciones se tiraron las competencias a la cabeza. ¿Ha llegado el momento de redefinir el sistema autonómico para que se produzcan disfunciones?
La Junta de Castilla y León estuvo desde el primer minuto apagando los incendios. Fue probablemente uno de los mayores operativos de la historia de España en la extinción de incendios. Las circunstancias meteorológicas fueron inéditas. Pero el operativo, vuelvo a insistir, fue tan potente que fue capaz de apagar 350 incendios en algo menos de 20 días. Eso dice bien a las claras el esfuerzo que se hizo. Nosotros queremos seguir apostando y hemos mejorado ya las políticas de prevención y de extinción de incendios para este año 2026. A partir de ahí, sí tenemos que darnos cuenta de una cosa: la Unidad Militar de Emergencias estuvo a nuestro lado en todo momento. Pero hubo una situación en la que pedimos más medios. Se nos ofreció por parte del Presidente del Gobierno: «Pídenos lo que quieras, más medios, el Ejército». Y no se movilizó el ejército, sólo la UME. Yo creo que, como bien dice usted, ha llegado el momento de que hagamos de la seguridad de las personas también una cuestión de Estado.
En Castilla y León se asientan las raíces históricas de España. ¿Se diseñó bien el mapa de su región en la Transición?
Mire, no estuve yo en aquel momento, tenía responsabilidades.
No, faltaría más.
Lo que sí puedo decir es que la realidad territorial en estos momentos es la que es. Así está establecido en el Estatuto de Autonomía de Castilla y León y encaja dentro de la Constitución Española. Y lo he dicho en muchas ocasiones, España no está para más aventuras territoriales. Dicho lo cual, desde el Gobierno de Castilla y León estamos preocupados de las nueve provincias de nuestra comunidad.
¿Y por qué suben los regionalismos? Como dicen los sondeos.
Veremos a ver qué es lo que ocurre en las elecciones y luego ya haremos el análisis… A lo mejor no ocurre eso.
¿Qué puede hacer el PP para que una persona de León, que está muy lejos de Valladolid, se sienta tan integrada?
Vamos a ver, esta comunidad es muy grande y lo que queremos es que el Gobierno de Castilla y León esté sobre el territorio. Y el Gobierno de Castilla y León está sobre el territorio. Con servicios públicos, hospitales, centros de salud, consultorios. Tenemos la red de consultorios más grande de España. También en el ámbito educativo. No sólo apoyando a las universidades públicas, sino con institutos, con centros de formación profesional, con escuelas. Hay 49 centros en todo el territorio de Castilla y León con tres o cuatro chavales. Hay plazas públicas o financiadas públicamente en residencias de mayores dispersas por todo el territorio. Frente a la opción del PSOE que es comarcalizarlo todo y suprimir los servicios en los pequeños pueblos, nosotros creemos en los pequeños pueblos. Apostamos por mantener servicios básicos y esenciales. Las farmacias, tiendas, comercios, bares. Necesitan nuestra ayuda para que sigan teniendo vida los pueblos, por pequeños que sean. Todos los ciudadanos en nuestra comunidad tienen los mismos derechos y los consideramos de primera.
Le veo en forma, pero ¿es esta su última campaña electoral como candidato?
Eso nunca se sabe, pero creo que habrá muchas más campañas electorales antes de que yo deje la política. Lo que sí le puedo decir es que cuando yo deje la presidencia de la Junta de Castilla y León, que se decidirá cuando corresponda, ya no asumiré más responsabilidades de gobierno.
¿En ningún ámbito?
En ningún ámbito. Seguiré en la política, pero no seguiré en la gestión de gobierno. Estoy diciendo que no voy a formar parte de un, espero que pronto, gobierno de Feijóo.
¿Si la noche del domingo usted logra un voto más, un escaño más que las últimas elecciones, brindará con un Rivera o con un Rioja?
Jeje. Ese es mi objetivo. Brindar con un Ribera, con un Rueda, con un Toro, con un Godello del Bierzo, con un Arranza…
¡Se va a coger usted una borrachera que no vea!
Con un cepa Juan García de los Arribes del Duero, también con vino de la Sierra de Francia. Son catorce denominaciones de origen. Y nuestro objetivo, que usted me ha preguntado, es conseguir un voto más y un escaño más. Eso es lo que queremos.
Pues, como se suele decir, qué Dios reparta suerte.
Muchas gracias.











