Extremadura: sólo queda VOX
En las cosas de cama de la política regional, VOX y PP no hacen buena pareja. La posición moralinamente superior de VOX le trae graves aprietos a la progresista Guardiola.
Diecinueve puntos (más uno) específicos le ha clavado VOX, de rejón, a la pepera.
Uno se pone a mirar, uno por uno, esos puntos y encuentra en ellos, a primera vista, el sentido común. Es como si un escribano hubiera ido preguntando y apuntando las demandas de la sociedad. Y claro, eso te deja una sensación de “Sólo queda VOX” como si sólo esa fuerza desintegrada por dentro, gracias a las malas artes de un político mezquino que olvidó sus principios y se vistió de oligarca, de partido de siempre, tuviera intención de escuchar y atender al ciudadano extremeño.
Revise el principio de este artículo, amado lector, le dije que eran diecinueve puntos más uno y fue con intención.
No vamos a juzgar la esencia y la verdad de los diecinueve. Nos vamos a fijar en el punto veinte “Disminución del número de diputados de las Cortes extremeñas”.
A primera vista parece que VOX se pone del lado del pueblo y en contra de los políticos.
Ese recorte no supone una sangría mínima al presupuesto de la región; además, Cospedal ya lo hizo en Castilla la Mancha, lo redujo a la mitad. No hace falta decir que no supuso ninguna ventaja para los ciudadanos. Los reducidos diputados de CLM que tomaron el poder siguieron obedeciendo las órdenes del partido y no supuso absolutamente ningún perjuicio para la gestión partidista de la cámara legislativa; es más, si no hubiera salido ninguno y las decisiones las hubieran tomado los primeros de cada lista con el peso de su voto según su porcentaje electoral, habría sido el mismo resultado.
¿Y por qué hace esto VOX? Porque sabe que no cambian nada. Saben que al final, cada decisión sobre esos puntos, dependerá del consenso de los partidos en los despachos, no en el Parlamento. ¿El pueblo para qué?
Nosotros, los de SALF, avalaríamos cada uno de esos puntos; pero con el refuerzo que obliga a su cumplimiento con un aditivo inexorable.
El punto veinte se convertiría en:
Cambio de ley electoral para que el diputado fuera elegido en su distrito y atado a la posibilidad de revocación.
Fin de la subvención a partidos políticos.
Fin a subvenciones a sindicatos.
Fin de subvenciones a medios de comunicación.
Entonces, sólo entonces, la cámara de la región sería independiente y el ciudadano extremeño tendría la autoridad para obligar a VOX y a PP y a la madre que los parió a obedecer el mandato popular.
Mientras, las promesas se las lleva el viento y las no cumplidas serán culpa del partido contrario. O sea, más de lo mismo.
Extremeño. Qué no te engañen. El punto veinte, si hubiera intención, hubiera sido el primero y de la forma que yo le he contado.
Si no es así, le auguro, con toda seguridad, que esperará otros cuatro años, anodinos o de escasez, para tener otra oportunidad de oir las mismas promesas y los mismos embustes.
Ave María Purísima.











