Del 11S al 11M con el «No a la guerra»
Es evidente que Sánchez ya tiene su pancarta electoral y quiere llevar a España 25 años atrás, cuando, tras el 11S con el atentado contra las Torres Gemelas de NY, se abrió una nueva etapa en la geopolítica mundial. EEUU decidió acometer una batalla frontal contra el terrorismo, comenzando en Afganistán para acabar con Osama Bin Laden, considerado el líder de Al Qaeda y promotor de aquella terrible masacre.
Ese combate le llevó después a Oriente Próximo para, entre otros, derrocar al dictador de Irak Sadam Hussein, invocando la existencia de «armas de destrucción masiva» en su poder, que, ante la oposición de varios países de la UE liderados por Francia y Alemania, movilizó a la izquierda en España con el lema ahora escogido por Sánchez para su campaña política electoral.
El gobierno de Aznar tomó partido por EEUU, que había apoyado a España previamente en el grave incidente de la isla de Perejil ante Marruecos, y contando con su apoyo en esa lucha global antiterrorista para acabar con ETA, entonces muy activa con sus atentados. De ahí nació en 2003 la foto de las Azores de George Bush, Tony Blair y José M. Aznar junto al PM portugués Durão Barroso, el anfitrión de la cumbre.
El secretario de Defensa de EEUU, Donald Rumsfeld, afirmó que el «nuevo eje transatlántico entre Londres y Madrid» daba fin al establecido entre París y Berlín, sobre el que se había establecido la «vieja Europa», ahora sustituida por la «nueva» construida sobre ese nuevo eje político. La izquierda española tomó partido por París y Berlín, organizando manifestaciones por toda España con el lema de «No a la guerra», ahora recuperado por Sánchez. Y apenas unos meses después, en 2004, en la recta final de las elecciones generales, se produjo el mayor atentado terrorista sucedido en Europa hasta entonces: fue el 11M que llevó al PSOE al gobierno. «Todo pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla», y ahora el presidente del Frente Popular Social Comunista tal parece querer hacerlo.
Por ello es conveniente recordar aquel episodio, que la izquierda, acusando al gobierno del PP de ser el responsable de aquella masacre en los trenes de Atocha, movilizó a sus votantes. Y cuando todas las encuestas vaticinaban una rotunda derrota socialista, en tres días dieron un vuelco electoral el domingo 14M, llevando al PSOE a la Moncloa. Por supuesto, aquella otra Europa apoyada por muchos y destacados países europeos quedó definitivamente enterrada en el olvido. Ahora Sánchez quiere ser el paladín del antitrumpismo, usando a España para su interés personal y colocándola junto a los ayatolás y Maduro. «Su derecho internacional».











