Marlaska, ni dimite ni dimitirá
Francisco Marhuenda.- El feminismo fue una de las banderas que levantó Sánchez para su presidencia. La verdad es que ha quedado hecha jirones. Su amigo Ábalos la trituró con la ayuda de su compinche Koldo. No contentos con los prostíbulos, saunas gay y prostitutas a cargo de los Presupuestos, ahora tenemos al favorito de Marlaska, el que era el todopoderoso director adjunto operativo de la Policía Nacional, acusado de violación por una inspectora. Era un fiel sanchista que pudo mantener el cargo porque cambiaron la ley por la puerta de atrás para que no se tuviera que jubilar.
Por tanto, la confianza y afinidad con el ministro del Interior es incuestionable. La falta de empatía de Marlaska es impresionante, aunque debe ser porque la concentra en mostrar su afecto, con los besos de rigor siempre que puede, a su admirado Pedro Sánchez. Tardó en llamar a la víctima y lo hizo después de que lo hiciera la titular de Igualdad, Ana Redondo. Me imagino que tendría que hacer cosas más trascendentes que mostrar calidez y proximidad a la mujer agredida, hay que añadir presuntamente, por su amigo y hombre de confianza.
Es sorprendente, también, que la Fiscalía no se haya puesto en contacto ni con la víctima ni con su abogado. No es que podamos confiar, desgraciadamente, en una institución que está controlada por La Moncloa y su fiscal general es un mero apéndice del Ministerio de Justicia. Al menos podrían guardar las formas. En cualquier país de nuestro entorno, los escándalos que afectan al Gobierno socialista comunista hubieran provocado la convocatoria de elecciones generales, pero España sigue siendo diferente desde la llegada de este presidente.
Es normal que pasen los días y Marlaska siga en el cargo. Lo estrambótico es que asumiera alguna responsabilidad. Los sanchistas intentan defenderse con cualquier tipo de munición, como si la presunta violación del jefe de la Policía, ya se sabe que el director no pinta nada y es un cargo político, fuera equiparable a un acoso laboral o sexual. Y en este caso, además, los primeros que han condenado al ex DAO son sus mandos políticos. Todo el mundo considera que la denuncia es veraz. Por tanto, no podemos sorprendernos porque Marlaska actúe con esta indignidad y que la Fiscalía se lo tome con calma.












