El PSOE andaluz vuelve a abrazar a los condenados por corrupción y resucita la etapa más oscura del socialismo andaluz
La dirección del PSOE de Andalucía ha decidido recuperar para la primera línea política a antiguos dirigentes socialistas condenados por corrupción, en un movimiento que simboliza el regreso a las peores prácticas de una etapa marcada por los escándalos, el clientelismo y el deterioro institucional. Lejos de apostar por la regeneración y la ejemplaridad, el partido parece decidido a rehabilitar políticamente a figuras vinculadas al mayor caso de corrupción de la historia autonómica.
La operación no solo supone una afrenta para quienes exigieron responsabilidades durante años, sino también un mensaje devastador para la ciudadanía: en el PSOE andaluz la corrupción no penaliza, simplemente prescribe políticamente. La imagen de antiguos cargos condenados volviendo a ocupar espacios de influencia revive inevitablemente el recuerdo de los ERE, del uso partidista de las instituciones y de una red de poder construida durante décadas al calor del dinero público.
Mientras Andalucía intenta consolidar una nueva etapa política y económica, el socialismo andaluz parece empeñado en mirar al pasado y reivindicar precisamente aquello que provocó su mayor descrédito electoral y moral. La recuperación de estos perfiles transmite la sensación de que el partido no ha aprendido nada y de que sigue instalado en una cultura política donde las responsabilidades éticas son secundarias frente a los intereses orgánicos.
La vuelta de dirigentes condenados no representa reconciliación ni experiencia; representa impunidad, deterioro institucional y un preocupante retroceso democrático. Andalucía merece pasar página definitivamente de aquella época oscura, no verla desfilar de nuevo bajo las siglas de quienes prometieron regeneración.












