Alberto Núñez Feijóo y Juanma Moreno tratan de contener la euforia del Partido Popular: “Hemos tenido amargas experiencias con encuestas”
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el candidato a la reelección como presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, se conjuraron este domingo en Málaga, su principal bastión en la comunidad, para intentar rebajar la euforia de su partido a cuenta de las últimas encuestas, que ya les dan la ansiada mayoría absoluta que cosecharon en 2022.
El pabellón de Carranque, lleno hasta la bandera, tenía otros planes y fue protagonista de una fiesta con un millar de simpatizantes entregados al ‘Kilómetro sur’, la pegadiza canción de campaña que ameniza los actos del PP. La sospecha generalizada es que la canción está interpretada por el propio Moreno. Y Feijóo, entregado al malagueño, compró la tesis. “No hace nada mal, ¡hasta canta bien!”, dijo.
Entre gritos de ‘vivas’ y muestras de cariño a Feijóo y Moreno, ambos pidieron una movilización masiva a sus cargos en la última semana de campaña para afianzar la mayoría absoluta, recordando el precedente de las generales de 2023. “Hemos tenido amargas experiencias en Andalucía con encuestas locales, autonómicas, nacionales”, recordó precisamente Moreno. “Pies en el suelo, pero con paso firme hasta el domingo”, dijo unos minutos antes Feijóo.
La idea es sembrar cierto miedo para que la gente no se confíe, para que no se produzca una abstención blanda como en las generales de 2023. Pero ninguno de los dos políticos, ni tampoco sus equipos, es capaz de esconder su satisfacción con la marcha de la campaña. En privado, insisten en que todo depende de los restos, que pueden decidirse por 15.000 votos. Sin embargo, todas las porras llegan, como mínimo, a los 55 escaños.
Los populares apuntan al exceso de confianza como su mayor adversario, una vez que Vox se ha desacelerado en todas las encuestas. No obstante, el ascenso de los de Santiago Abascal con respecto a las elecciones de hace cuatro años, al partir de más abajo, pone en liza varios escaños. El mayor foco de preocupación está en Málaga y en Huelva. Por eso, la estrategia pasa por no mencionar siquiera a Vox y no darle foco ahora que no lo tienen.
“Las ganas, la ilusión y el cariño hay que convertirlos en votos. ¿Está bien o no?”, planteó Feijóo a los simpatizantes, que respondieron con un “sí” al unísono. “Nada está hecho […] aquí no venimos a comentar encuestas y no venimos a celebrar nada antes de tiempo; venimos a trabajar hasta el último minuto. Hay que darle a Andalucía el resultado que se merece. Y se hace hablando, trabajando, convenciendo, movilizando y se hace votando”, dijo.
Moreno fue en la misma línea para pedir “un último esfuerzo”. “Las encuestas son la fotografía de un día”. Ambos discursos se centraron en cargar contra el PSOE y presumir del balance del dirigente de la Junta, “uno de los mejores de un presidente autonómico” en opinión de Feijóo, que se deshizo en halagos con su barón y su “forma de hacer política” desde “la moderación y la centralidad”.
“Es que eres una persona serena, eres una persona de palabra y eres una persona decente”, le reconoció. “Es un líder que se lo ha ganado todo con hechos y con trabajo”, añadió tras ensalzar que “no necesita dividir para ganar, no necesita crispar para gobernar y no necesita levantar la voz para tener autoridad”. El malagueño le devolvió los halagos deseando que llegue cuanto antes a La Moncloa entre una ola de banderas de Andalucía y España.
Por último, Feijóo le reconoció “la credibilidad” que se ha ganado en estos años cuando “nadie daba un duro” por él en 2022, y le contrapuso con “los hechos del sanchismo”: “La corrupción, el apagón, las pulseras antimaltrato y Adamuz”. Por eso, advirtió al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de que “los españoles no le van a indultar” ni los andaluces le van a comprar “el sanchismo más rancio con envoltorio nuevo” que ofrece con María Jesús Montero.












