Jesús García de Mingo debe dar el paso en Casarrubios ante el vacío de la oposición
AD.- Casarrubios del Monte atraviesa una preocupante etapa política marcada por la ausencia de una oposición firme, constante y valiente. Mientras los problemas estructurales del municipio continúan acumulándose —especialmente en las urbanizaciones, donde residen cientos de vecinos que se sienten olvidados—, los dos partidos llamados a fiscalizar la acción del gobierno han optado por una actitud pasiva que resulta difícil de justificar.
Ni Partido Popular ni Vox están ejerciendo la labor que les corresponde. Lejos de plantear propuestas sólidas o de llevar al pleno los debates que verdaderamente preocupan a los ciudadanos, ambos parecen haber renunciado a incomodar al equipo de gobierno. En el caso de Vox, esta inacción no parece casual. Resulta llamativo que eviten introducir cuestiones que sí han defendido en otros municipios, como el debate sobre la prioridad nacional, quizá por temor a que el alcalde ponga sobre la mesa contradicciones incómodas.
Esta falta de iniciativa ha dejado un vacío político evidente. Un espacio que no solo está desocupado, sino que además es urgente cubrir, ya que Casarrubios necesita una oposición que no se limite a observar, sino que actúe, proponga y exija.
Es precisamente en este contexto donde el Grupo Independiente de Calypo Fado cobra una relevancia especial. Y dentro de él, la figura de Jesús García de Mingo emerge como una alternativa real, cercana y necesaria. Su conocimiento del municipio, su vinculación con los vecinos y su capacidad para conectar con los problemas cotidianos le sitúan en una posición privilegiada para liderar ese espacio político que hoy nadie parece querer ocupar.
Casarrubios necesita una voz que represente a quienes no están siendo escuchados. Necesita alguien que lleve al pleno los problemas reales: el estado de las infraestructuras, los servicios básicos, el abandono de las urbanizaciones, las deficiencias infraestructurales en Calypo Fado, la falta de planificación, la inexistencia de una política turística, los problemas de agua, el deterioro del patrimonio histórico, el mal estado de las carreteras, la deserción de los jóvenes a otros municipios, el envejecimiento de la población, el problema migratorio… Necesita, en definitiva, una oposición que esté a la altura de las circunstancias.
La gestión del actual alcalde, cuestionada por muchos vecinos, no puede seguir transitando sin un control riguroso. La crítica política no es un obstáculo, sino una herramienta esencial para mejorar la administración pública.
Por todo ello, Jesús García de Mingo debe dar el paso. No solo como una opción política más, sino como la respuesta a una necesidad evidente en el municipio. Porque cuando los partidos tradicionales fallan en su responsabilidad, corresponde a la sociedad civil organizarse y ofrecer alternativas.
Casarrubios del Monte merece más. Y ese cambio empieza porque el Grupo Independiente de Calypo Fado se atreva a dar un paso al frente.











