¿Aldama es un mentiroso?
Francisco Marhuenda.- El mensaje desde La Moncloa, que está inundada de relatores y guionistas con el pomposo título de asesores, es que es un mentiroso. Es curioso, porque el propio presidente del Gobierno no tiene ningún problema en reconocer, dicho irónicamente, que la verdad y la mentira son algo relativo. En el momento en que se quita cualquier incómodo condicionante ético o moral a la política, podemos decir que está dotado de una incuestionable eficacia. La ausencia de reglas le otorga un margen enorme para actuar, ya que vivimos en unos tiempos en los que la resistencia es realmente ignorar cualquier tipo de responsabilidad en el ejercicio del poder. La moral no tiene por qué ser cristiana y nos sirve acudir a lo que en Francia se denomina el espíritu republicano, que está sustentado en unos valores democráticos. No tengo una gran opinión sobre la Revolución Francesa, de donde surgió este concepto que llega hasta nuestros días, y dediqué mi tesis doctoral en Historia Contemporánea, precisamente, a las etapas revolucionaria y napoleónica, así como al desarrollo del sistema de estados satélites creados por Napoleón. Fue un periodo tan apasionante como trágico, así como sobrevalorado.
Es cierto que ese espíritu se consolidó durante la Tercera República, tras el fracaso del Segundo Imperio, sirviendo para crear republicanos y unir a una nación profundamente dividida. En cambio, lo que se está consiguiendo en España es una mayor división y un enfrentamiento basado en la radicalización de posiciones. El sanchismo ha modificado el sistema de valores democráticos, para dar paso a una concepción de que todo vale para seguir en el poder y sienta un peligroso precedente que legitima a sus sucesores. No creo que Aldama sea un mentiroso, aunque no me voy a apuntar a la tendencia simplona de convertirlo en un santo laico porque se ha transformado en un ariete en contra del inquilino de La Moncloa. A pesar del pintoresco optimismo que intentan trasladar las huestes monclovitas y su armada mediática, la legislatura está acabada y no remontará. Es un cambio de ciclo. El juicio está haciendo aflorar las miserias de esta legislatura. No importa que aguante, porque la imagen de estos años serán personajes siniestros y repugnantes, entre otros, como Aldama, Ábalos, Koldo y Cerdán.











