Canal Sur censura a SALF en el debate a cinco: el miedo del sistema a la sorpresa electoral del 17M
AD.- La decisión de Canal Sur de excluir a SALF, el partido liderado por Alvise Pérez, del debate electoral a cinco no es un simple criterio técnico ni una cuestión de formato. Se trata de una maniobra política que revela el nerviosismo de los actores tradicionales ante una posible sacudida en las urnas el próximo 17 de mayo
Mientras los partidos de siempre ocupan su espacio habitual en el plató, protegidos por años de presencia mediática y estructuras consolidadas, se deja fuera a una formación que, guste más o menos, está canalizando el hartazgo de una parte creciente de la sociedad andaluza. La exclusión no solo limita el pluralismo informativo, sino que envía un mensaje preocupante: hay voces que no interesan.
El argumento de que SALF no cumple determinados requisitos pierde fuerza cuando se observa el contexto. Las reglas del juego parecen flexibles cuando conviene, pero rígidas cuando aparece un actor incómodo. Lo cierto es que el fenómeno que representa esta formación no puede entenderse sin atender al desgaste acumulado de los partidos del sistema, incapaces de responder a muchas de las preocupaciones reales de los ciudadanos.
Lejos de frenar su crecimiento, este tipo de decisiones puede tener el efecto contrario. La percepción de censura o de trato injusto suele reforzar el apoyo a quienes se presentan como alternativa. En política, excluir no siempre debilita: a veces impulsa.
El 17M no será solo una cita electoral más. Puede convertirse en el termómetro de un cambio de ciclo o, al menos, en una advertencia seria a quienes han monopolizado durante años el debate público. Ignorar a una parte del electorado no la hace desaparecer. Solo la empuja a expresarse con más fuerza en las urnas.
Canal Sur, como medio público, tiene la responsabilidad de garantizar la pluralidad y representar la diversidad política existente. Lo ocurrido con SALF no va en esa dirección. Cuando en democracia se estrechan los espacios de debate, lo que está en juego no es solo quién gana o pierde unas elecciones, sino la calidad del propio sistema.












