El alcalde sanchista de Casarrubios también es complice de la regularizacion masiva de inmigrantes
Rocío Pérez Vicioso.- La política municipal debería ser el espacio más cercano, más honesto y más útil para los ciudadanos. Sin embargo, en Casarrubios del Monte estamos viendo cómo el interés general queda relegado a un segundo plano frente a la obediencia ciega a las directrices de un partido que está dinamitando nuestra convivencia e hipotecando el futuro de todos. Y eso tiene nombre y apellidos: Jesús Mayoral Pérez.
El alcalde de nuestro municipio, que además ostenta un escaño como diputado nacional del PSOE, no puede seguir escondiéndose detrás de discursos vacíos mientras respalda, con su voto y su silencio, las decisiones de Pedro Sánchez que tanto están perjudicando a millones de españoles. No se puede estar a dos cosas a la vez: o se está con los vecinos o se está con un proyecto político que está destruyendo nuestra nación.
Lo preocupante no es solo su alineamiento con el Gobierno central, sino su falta de valentía para defender los intereses de Casarrubios cuando estos chocan con la estrategia de Moncloa. Esa es la verdadera deslealtad: no hacia un partido, sino hacia los ciudadanos que le eligieron para representarles.
Mientras las familias hacen malabares para llegar a fin de mes, mientras los autónomos y pequeños empresarios siguen asfixiados, mientras se deterioran sin remedio decenas de edificios de notable valor cultural, mientras nuestros jóvenes carecen de oportunidades en el municipio y mientras los servicios públicos necesitan mejoras urgentes, nuestro alcalde prefiere mirar hacia otro lado y justificar lo injustificable. No se puede servir al sanchismo sin convertirse en cómplice. No se puede servir a Sánchez sin renunciar a la dignidad política.
Los vecinos de Casarrubios del Monte merecen un gobierno local que dé la cara, que plantee soluciones y que no actúe de espaldas a la realidad de la calle. Merecen alguien que priorice su bienestar por encima de la sumisión política al felón de la Moncloa.
Por eso, desde el Partido Popular queremos hacer un llamamiento claro: es el momento de exigir responsabilidades. En democracia, la herramienta más poderosa que tienen los ciudadanos es su voto. Y cuando quienes gobiernan fallan, cuando anteponen su lealtad a un líder político frente a su compromiso con los vecinos, ese voto debe servir para corregir el rumbo.
Castigar electoralmente la deslealtad es un acto de rebeldía cívica. Es la forma de decir alto y claro que Casarrubios del Monte no es un instrumento al servicio de nadie, sino un pueblo con voz propia, con dignidad y con derecho a un futuro mejor, lejos, muy lejos del sanchismo.
*Portavoz municipal del PP en Casarrubios del Monte











