El “guion cubano” y el “venezolano”: Raúl Castro en el papel de Maduro
La «crisis de los misiles de Cuba» de octubre de 1962 fue un muy grave incidente político-militar, que se encuentra en la historia. Provocado por el máximo dirigente de la URSS, Nikita Kruschev, sucesor de Stalin tras su fallecimiento en 1953. El motivo fue trasladar a una base militar instalada en la isla caribeña armamento nuclear para defender al castrismo de otro intento de invasión estadounidense, tras el anterior y fallido de la «Bahía de Cochinos». La tensión entre él y el presidente Kennedy alcanzó tal nivel que contuvo la respiración de gran parte del mundo ante el riesgo de un enfrentamiento nuclear entre las dos grandes superpotencias del momento. Ya es conocido el final del incidente, que supuso el derrocamiento de Kruschev con la retirada de ese armamento de Cuba. A cambio de retirarlo de Turquía, perteneciente a la OTAN, y con ese armamento en bases situadas en «los riñones de la URSS».
Han transcurrido más de 60 años desde entonces y la URSS ya no existe, pero el castrismo sigue en el poder en Cuba, y está en pleno debate –y combate– la definición de un nuevo orden geopolítico internacional. En ese contexto, Donald Trump quiere que su «zona de influencia» incluya toda América, para quien una Cuba y Venezuela tan próximas geográficamente y bajo dictaduras alineadas con el comunismo marxista no le son aceptables. Maduro ya está en prisión en EE. UU. a la espera de juicio y «sin botas sobre el terreno»; hay un régimen político controlado desde Washington. Ahora desea para Cuba una solución similar a la venezolana, para lo que despliega una importante operación militar que amenaza a Cuba a la vez que promueve una acusación judicial contra Raúl Castro.
Hermano menor de Fidel, de 94 años y figura relevante en el régimen castrista, al que acusa de ser el responsable de otro «incidente» sucedido en 1996 siendo ministro de Defensa. Que ordenó que aviones militares derribaran una avioneta de una ONG que transportaba a ciudadanos estadounidenses, y que fallecieron. El paralelismo entre el «modus operandi» utilizado para derrocar a Maduro, –acusado de delitos de narcotráfico contra EE. UU., que se encuentra en prisión en Nueva York a la espera de juicio–, se asemeja totalmente a la situación actual cubana. El 3 de enero se materializó una operación militar que detuvo a Maduro, y que fue precedida de otro despliegue aeronaval como el actual en Cuba. El argumento judicial hace idéntico el guion, pretendiendo que Raúl Castro cumpla ahora allí un papel análogo al desempeñado por Nicolás Maduro en Venezuela. En Teherán ese guion no ha funcionado con Jamenei: A la espera de su resultado en La Habana.











