El inspector jefe de policía Ricardo Ferris: “La inmigración, sobre todo la ilegal, protagoniza el crecimiento de la mayoría de los delitos en España, especialmente de los más violentos”
AR.- Si hay algo de lo que puede blasonar el inspector jefe de la Policía Nacional Ricardo Ferris es de un compromiso absoluto con sus compatriotas, un distintivo moral que ha guiado cada paso de su carrera. Durante la entrevista concedida a AD, el inspector jefe Ferris deja claro que su prioridad no es simplemente resolver casos, sino hacerlo con justicia y transparencia, incluso cuando ello implica enfrentarse a presiones externas o asumir decisiones difíciles. Su enfoque meticuloso, acompañado de una ética profesional sólida, lo convierte en una figura respetada y admirada por muchos y en un ejemplo de que la búsqueda de la verdad sigue siendo el pilar fundamental de su labor.
Apunta Ferris que la inmigración, sobre todo la ilegal, es la protagonista del crecimiento de los delitos en España y califica el papel actual de la policía como el de “meros asistentes sociales con uniforme” . Pone el acento en la existencia de unos mandos policiales inexpertos y carentes de ideas para hacer frente al aumento de la criminalidad.
Sin tibiezas ni medias tintas, se refiere también al cambio demográfico y alerta sobre la violencia extrema que se está apoderando de calles y ciudades españolas.
– Las autoridades británicas estudian si apuñalar a dos judíos por un islamista podría, tal vez, encajar en la definición de terrorista. Es un titular de AD la pasada semana. ¿Qué le sugiere?
Que el afán de esconder el fanatismo islamista como motivación de la práctica totalidad del terrorismo en cualquier parte del mundo es algo que no afecta únicamente a España, sino a todo Occidente en general.
– ¿Se puede establecer un correlato entre inmigración y delincuencia?
En realidad es al revés. La relación directa es entre delincuencia e inmigración, especialmente la ilegal.
– ¿Cómo describiría la situación actual de la inmigración en su área de trabajo?
La inmigración, sobre todo la ilegal, es la protagonista del crecimiento de la mayoría de los delitos en España, especialmente de los más violentos.
– ¿Qué cambios más relevantes ha observado en los últimos años?
Desgraciadamente, los cambios han sido a peor. Unos cuerpos de Policía “refinados” desde el poder hasta convertirlos en meros asistentes sociales de uniforme, para hacer frente a una delincuencia cada vez más violenta y salvaje. Unos mandos policiales totalmente inexpertos y carentes de ideas en cuanto a operatividad, una ausencia total de propuestas concretas y reales tanto legislativas como policiales para hacer frente a estos aumentos de la inseguridad, una jurisdicción penal atascada e ineficiente, y una opinión pública que se ha acostumbrado a vivir en escenarios donde los crímenes más atroces son el pan nuestro de cada día.
– ¿Qué factores cree que están impulsando estos cambios demográficos?
La inmigración ilegal masiva y descontrolada, la práctica ausencia de natalidad de los españoles oriundos, la ausencia de líderes y de propuestas al respecto, y las crisis de todo tipo que desde hace décadas afectan a Occidente en general.
– ¿Qué retos principales plantea la inmigración para las fuerzas de seguridad?
Sin duda alguna una remodelación de las mismas para adaptarse a los nuevos escenarios de violencia extrema que caracterizan a la nueva delincuencia, que deberían ir acompañados previamente de una profundísima renovación de las leyes penales y procesales.
– ¿Existe suficiente coordinación entre administraciones para gestionar estos flujos?
Es que niego la mayor, no existe ninguna gestión de esos flujos salvo las de franquearles la entrada y darles facilidades para que finalmente consigan su propósito. Eso no es gestión, eso es rendición.
– ¿Qué diferencias observa entre la inmigración legal e ilegal en términos de impacto social?
Es evidente que la inmigración ilegal es la que, desde el punto de vista de la seguridad, mayores problemas está dando, aunque el resto de inmigración tampoco es ajena a la inseguridad, todo lo contrario. Y la ignorancia y los fallos en materia de seguridad se pagan con sangre.
– ¿Cree que el sistema actual favorece la integración o genera bolsas de exclusión?
El sistema se basa en la falacia de que cualquier extranjero es “asimilable” por nuestra cultura, y los hechos nos han venido demostrando desde hace décadas que no es así. El mito del “buen salvaje” sigue presente en la ingenua mente del progresismo y de parte de la burguesía conservadora.
– ¿Ha cambiado el perfil de la delincuencia en los últimos años?
Sin duda. Nuestros delincuentes tradicionales, todos sabemos de quiénes hablo, han desaparecido prácticamente del escenario delincuencial tradicional y se concentran únicamente en el lucrativo negocio del tráfico de drogas a pequeña y mediana escala, y todo el panorama delincuencial en general ha sido usurpado por delincuentes provenientes de otras culturas y países.
– ¿Existe alguna relación entre inmigración y determinados tipos de delitos según su experiencia profesional?
Naturalmente, cada nacionalidad y cultura correspondiente se especializa en la realización de determinados delitos.
– ¿Qué datos o indicadores considera más fiables para analizar este fenómeno?
Oficialmente sólo podemos recurrir a las estadísticas de todo tipo que, a pesar de sus interminables trampas, son tan tozudas en cuanto al análisis evolutivo que no ofrecen lugar a dudas. En todo caso, no me cansaré de repetir – como vengo haciendo hace tres años, aunque mucha gente siga sin enterarse – que el principal engaño estadístico en cuanto al protagonismo de la inmigración en la delincuencia es el de la supuesta nacionalidad española de ese % de delincuentes que son considerados en la cuantificación como nacionales de nuestro país, cuando en realidad son extranjeros nacionalizados o hijos de esos extranjeros de segunda y tercera generación. Aun así, repito, las estadísticas son elocuentes.
– ¿Cómo evitar caer en estigmatizaciones al abordar este tema públicamente?
Es evidente, y todos los españoles lo saben, que no todos los inmigrantes son delincuentes. De hecho, gran parte de las víctimas son también inmigrantes.
Pero no es menos cierto que la mayoría de delincuentes en España son gente procedentes de otros países, y ése es un diagnóstico que cualquier profesional relacionado directa o indirectamente con el tema puede corroborar.
– ¿Qué impacto tiene el cambio demográfico en la seguridad ciudadana?
El brutal envejecimiento de la población autóctona española y su sustitución paulatina por sujetos educados en países con culturas más atrasadas y violentas que la nuestra, se ha traducido en un brutal aumento de la inseguridad ciudadana.
Si no lo solucionamos, España se convertirá en un enorme geriátrico de oriundos asediados por cada vez más bestias salvajes.
– ¿Se están adaptando los recursos policiales a estas nuevas realidades?
En absoluto. De hecho, van en sentidos opuestos. Al igual que se ha convertido al Ejército Español en un Cuerpo de Bomberos, se ha convertido a los policías en asistentes sociales con uniforme.
– ¿Qué papel juegan factores como la edad, el origen o la situación socioeconómica?
Un papel relevante. La mayoría de los delincuentes, especialmente de los delincuentes más violentos, son hombres jóvenes que provienen de zonas geográficas perfectamente identificables con unas culturas diferentes, cuando no diametralmente opuestas a la nuestra.
La progresía, incapaz de seguir cuestionando ya la obvia realidad de que los inmigrantes delinquen más, está trasladando paulatina y taimadamente su discurso justificatorio hacia las acciones de estos delincuentes diciendo que no es un problema de su origen geográfico y cultural, sino que es un problema de pobreza. Pero la pregunta a la que deberían contestar sigue siendo la misma, y no es otra que la de que por qué los “pobres” extranjeros delinquen muchísimo más que los pobres nacionales.
– ¿Hace falta reformar leyes actuales en materia de inmigración o seguridad o esto es ya una guerra perdida?
Son dos preguntas diferentes. Por supuesto que hace falta reformar en profundidad la legislación penal, procesal, de seguridad ciudadana, y las que afectan a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Se trata de convencer a la opinión pública de que la solución a todos esos problemas es muy compleja, pero en realidad no es más que una excusa para tapar su ineptitud y falta de ideas.
Bukele ha dejado en evidencia la actuación de todos los políticos en torno a la seguridad ciudadana, al igual que hace 20 años yo dejé en evidencia a mis colegas limpiando totalmente y recuperando para la ciudadanía honrada el primer barrio tomado por la delincuencia magrebí en España como fue el barrio de Ruzafa en Valencia, pero le voy a poner un ejemplo mucho más reciente. Un par de formaciones políticas españolas que dicen interesarse por el tema de la delincuencia y la inmigración ilegal tienen en sus cajones mi Plan Integral de Seguridad Ciudadana, y ni siquiera se han molestado en leerlo, porque en realidad no les interesa resolver el problema, sino únicamente sacar réditos electorales.
La medida estrella de dicho plan solucionaría el tema de la invasión ilegal inmigratoria en España en menos de un año, y esa medida no es otra que la de convertir la misma en un delito grave tipificado como tal en el Código Penal, lo que implicaría que desde el mismo momento en que son interceptados asaltando nuestras fronteras ingresarían en la cárcel, con una pena atenuada cuando facilitaran su identificación real, y agravada en caso contrario. Em un año se acabaría el efecto llamada y, a posteriori nos permitiría actuar contra los delincuentes ilegales que ya están en nuestro país. Es así de fácil, y la gente debe cuestionarse el por qué ningún partido político se atreve a proponer esa solución. De hecho, he podido constatar en persona que esos políticos son tan ignorantes en estos temas que ni siquiera saben que la inmigración ilegal en nuestro país no es delito, sino una mera infracción administrativa, y por eso estamos como estamos.
– ¿Cree que existe una brecha entre la percepción ciudadana y la realidad de los datos?
El peso de las redes sociales ha hecho que esa brecha entre la realidad y la visión que los medios de comunicación tradicionales tratan de dar sobre la misma sea menor, puesto que cualquier persona con una cámara e internet se convierte en testigo incómodo para el sistema, y la realidad es muy tozuda.
– ¿Cómo influyen los medios de comunicación en la imagen de la inmigración y la delincuencia?
Hay una regla no escrita pero impuesta y vigente desde hace décadas en todos los medios de no dar datos sobre la procedencia de los delincuentes, salvo que los mismos sean españoles, y, en caso de darse, hay que darla de manera que se confunda al espectador. El reciente eufemismo más estúpido que recuerdo es el de referirse al autor de una paliza a un anciano en Mallorca para robarle la cadena como un individuo “con dificultades para hablar en español”, de manera que no se entendía si se refería a un inmigrante ilegal, como así fue, o a un tartamudo.
– ¿Qué responsabilidad tienen los líderes políticos en este debate?
Su responsabilidad es total, aunque la confianza que tengo en los políticos, al igual que la que tengo en los altos cargos de las administraciones, es nula. Si actualmente se puede hablar algo sobre el tema es gracias al tremendo sacrificio que hicimos personas como Vd o como yo en su día, pero el problema es que esos políticos que dicen estar en contra de la delincuencia y la inmigración ilegal no aportan ni una sola idea para solucionar esos temas, y sus votantes ni siquiera se las piden, así que el panorama es desalentador.
– ¿Qué mensaje le gustaría trasladar a la ciudadanía sobre este tema?
Que se preocupen por exigir a todos esos políticos y a todos esos falsos expertos en seguridad que pueblan los medios soluciones concretas y detalladas en cuanto a esos problemas de inseguridad e inmigración ilegal.
– ¿Qué le preocupa más de cara al futuro?
Que la ciudadanía confíe en esos falsos profetas que dicen que van a solventar los problemas de delincuencia e inseguridad sin detallar cómo lo van a hacer, porque entonces nos pasará como les ha pasado a los italianos con Meloni, que llegó al poder prometiendo mano dura sin especificar nada, y en tres años ha conseguido empeorartodavía más su caótica situación traicionando a su electorado mediante la regularización – antes que Sánchez, por cierto – de medio millón de inmigrantes con su decreto “Flussi”. Italia está tan perdida como España y el resto de Europa Occidental.
– ¿Qué señales positivas destacaría?
Que ahora al menos se pueda hablar de todo esto en medios libres y valientes como el suyo.











