Vox liquida a uno de sus fundadores en medio del caos interno: expulsa definitivamente a Ortega Smith tras rechazar su último recurso
La expulsión de Vox de uno de sus rostros más emblemáticos, Javier Ortega Smith, no es solo un ajuste interno: es la evidencia de un partido atrapado en sus propias contradicciones. Quien presumía de firmeza y unidad se desangra ahora en purgas que recuerdan más a luchas de poder que a principios políticos. La decisión, avalada por la cúpula de Santiago Abascal, proyecta una imagen de intolerancia interna y debilidad estructural: en Vox no se disiente, se expulsa. Lo que vendían como disciplina se revela como miedo a la discrepancia, y lo que proclamaban como proyecto sólido empieza a parecer una estructura frágil sostenida a base de silencios forzados.
Ortega Smith, expulsado de Vox
Vox ha expulsado definitivamente a Javier Ortega Smith, uno de los fundadores de la formación, tras rechazar el recurso de alzada que interpuso el diputado contra su salida. La decisión fue confirmada el miércoles por parte del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) —la Ejecutiva del partido y organismo al que Ortega Smith perteneció—, que votó por su salida. Ahora, el exportavoz en el Congreso de Vox podrá, solamente, explotar la vía judicial para intentar continuar en las filas de Vox.
El Comité de Garantías de Vox anunció a principios de marzo la expulsión de Javier Ortega Smith del partido al considerar que había cometido una «infracción muy grave» tras frustrar su relevo en la portavocía de la formación en el Ayuntamiento de Madrid, lo que provocó que fuera expedientado por desobediencia y suspendido de militancia.
Por su parte, Ortega Smith insistió en su intención de continuar al frente del grupo municipal hasta el final del mandato, en mayo de 2027, ya que, a su juicio, «es lo legítimo» y confirmó que había presentado el citado recurso de alzada contra su expulsión.











