Sinfonía de la Epopeya de Khorramshahr, de Majid Entezami
Andrés Palomares.- Esta obra narrativa y de estilo épico es considerada un himno de resistencia, es una pieza musical unida a la identidad y la memoria colectiva iraní.
El vídeo presenta un fragmento en vivo, interpretado por la Orquesta Sinfónica de Teherán bajo la dirección del compositor Majid Entezami, de la obra más emblemática de este músico iraní: la Sinfonía de la Epopeya de Khorramshahr, compuesta en 1982. (PINCHE AQUÍ PARA VER EL VIDEO)
La obra está directamente ligada a la guerra entre Irán e Irak (1980-1988), que comenzó poco después de la Revolución Islámica de 1979. En septiembre de 1980, el ejército iraquí invadió la región de Juzistán, rica en petróleo. Khorramshahr, un puerto estratégico en la frontera, fue uno de los primeros objetivos. Tras intensos combates urbanos, la ciudad cayó en octubre de 1980 y permaneció ocupada durante 575 días. Quedó casi destruida y fue conocida como “Khunin Shahr” (la Ciudad de Sangre) por las enormes pérdidas humanas.
En mayo de 1982, Irán lanzó la operación Beit ol-Moqaddas y liberó Khorramshahr el día 24. Esta victoria fue un punto de inflexión: devolvió la esperanza al pueblo iraní y cambió el rumbo de la guerra. La sinfonía se compuso poco después, como homenaje a ese acontecimiento.
La Epopeya de Khorramshahr (también llamada Sinfonía de Khorramshahr) dura unos 15-16 minutos y está estructurada en cuatro movimientos. Mezcla el lenguaje sinfónico occidental con elementos de la música tradicional iraní, como modos melódicos, tonos heroícos y lamentaciones. No es una pieza militar convencional, sino un poema orquestal narrativo que evoca la destrucción de la ciudad, el sufrimiento de sus habitantes, el exilio, la resistencia y, finalmente, la liberación.
Con el tiempo, la obra ha trascendido su contexto original y se ha convertido en un símbolo más amplio de resistencia frente a la adversidad, la invasión o la opresión. El fragmento más conocido —el tercer movimiento, titulado “Preparación para la Guerra” o Uruj (Ascensión)— circula ampliamente en redes sociales en estos momentos de grave tensión. Muchos lo consideran un himno informal de orgullo colectivo y resistencia, a veces llamado simplemente “Epopeya de Irán”.
¿Por qué es tan poderosa? Su fuerza viene de varios elementos:
El papel central y espectacular de las percusiones, que dan un carácter épico y visceral, especialmente en las versiones en vivo. La combinación de estructuras sinfónicas occidentales con colores y emociones de la tradición persa. Su carácter claramente narrativo: sin palabras cuenta una historia emocional que va del duelo a la determinación y la catarsis.
El fragmento propuesto (interpretado en vivo por la Orquesta Sinfónica de Teherán bajo la dirección del propio compositor) se centra en ese movimiento explosivo. Comienza con cuerdas graves y solemnes, una melodía ascendente que transmite duelo y recogimiento. Poco a poco, las percusiones marcan un ritmo más firme y la tensión crece. En el clímax, la orquesta entera estalla en un muro de sonido: metales potentes, percusión atronadora y cuerdas intensas. Es un momento de fuerza colectiva, rabia contenida y orgullo, que transmite la idea de un pueblo que se levanta y se niega a rendirse.
Al final, la pieza deja una sensación profunda: no sólo de victoria, sino de memoria digna del sufrimiento y del renacimiento. Es música intensa, cruda y conmovedora que transforma el dolor en determinación.
Esta es, en esencia, la Sinfonía de la Epopeya de Khorramshahr: un relato sin palabras de resistencia, sacrificio y renacimiento.
Hoy, ante las dificultades que atraviesa el pueblo iraní, esta música resuena con fuerza renovada. No se trata sólo de defender un régimen, sino de proteger a una nación entera, a un pueblo y a una cultura milenaria. La civilización persa, con más de dos mil quinientos años de historia, poesía, arte y pensamiento, ha enfrentado y superado innumerables pruebas a lo largo de los siglos. Su riqueza espiritual y cultural es profunda y duradera. Como ocurrió en 1982, el pueblo iraní sabrá transformar estos momentos difíciles en un nuevo capítulo de dignidad y continuidad, manteniendo viva su dignidad y su identidad.
Que Dios bendiga a Irán y proteja a su pueblo. La civilización persa sabrá salir victoriosa de esta adversidad.











