La política económica y las siete bajadas de impuestos de Juanma Moreno ofrecen más ahorro y facilidades a las familias andaluzas
Las siete bajadas de impuestos aprobadas durante el Gobierno de Juanma Moreno no sólo han supuesto un cambio estructural del modelo económico de la comunidad sino que, muy especialmente, han aliviado la carga tributaria de millones de contribuyentes andaluces, especialmente entre las familias, las rentas medias y bajas y quienes afrontan gastos vinculados a la vivienda o a las herencias.
La estimación más reciente -marzo- de la Consejería de Economía, Hacienda, Fondos Europeos y Diálogo Social sitúa ese ahorro en 1.794,2 millones de euros al año, justo la cantidad que los contribuyentes habrían pagado de más si se hubiese mantenido la fiscalidad vigente en 2018, último año completo del anterior Gobierno socialista.
Tanto es así que la coordinadora del Área de Economía y Hacienda del Partido Popular de Andalucía, Carolina España, ha defendido en más de una ocasión que las medidas puestas en marcha desde 2019 han permitido que Andalucía haya pasado de “infierno fiscal” a situarse entre las comunidades donde menos impuestos se pagan –en 2018 ocupaba el noveno puesto-.
Es el resultado de ejecutar una estrategia sostenida para favorecer el consumo, la actividad y la capacidad de ahorro de los hogares andaluces, en la que se enmarca esa caída impositiva, lo que además ha derivado en una solvencia andaluza aún mayor que en la etapa precedente a Juanma Moreno. No se trata solo de una reducción genérica de la presión fiscal, sino de actuar sobre ámbitos que afectan de forma directa a la vida diaria: comprar una vivienda, alquilar, heredar, donar bienes a familiares o presentar la declaración de la renta.
Casi 1.800 millones de ahorro al año
Como ya se ha avanzado, la cuantía de 1.794,2 millones de euros se basa en una estimación de la Dirección General de Tributos y la Secretaría General de Hacienda a partir de las autoliquidaciones y declaraciones de los últimos ejercicios cerrados. Este montante ahorrado tiene aún más valor cuando se es consciente de que ha aliviado la economía de 4.753.097 contribuyentes.
En el caso concreto del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, el ahorro total asciende a 494,2 millones, de los que 356,2 millones corresponden a Transmisiones Patrimoniales Onerosas y 138 a Actos Jurídicos Documentados. En el Impuesto sobre el Patrimonio el impacto alcanza 168,1 millones y 480,8 millones en el IRPF.
A ello se suma el impacto del impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, de 651,6 millones, con 222,4 en lo tocante al primer bloque y 429,2 millones en el segundo. Conviene recordar que Andalucía aplica una bonificación del 99% en este tributo en las herencias de viviendas para los grupos I y II de parentesco, es decir, entre hijos, padres y hermanos.
A todo ello habría que añadir el efecto de las nuevas deducciones incorporadas a la Ley de Presupuestos de 2026, que se devengan en la declaración de la Renta de 2025 que acaba de comenzar. El impacto estimado de esas nuevas medidas se sitúa en 62,6 millones de euros adicionales.
Vivienda: alquiler, compra y acceso de los jóvenes
La vivienda ha sido uno de los terrenos donde más visibilidad han tenido estas rebajas de impuestos. Andalucía ha desplegado un paquete de deducciones fiscales por alquiler o compra de vivienda con el objetivo de facilitar el acceso, especialmente a jóvenes, familias y colectivos con mayores dificultades.
En el caso del alquiler de vivienda habitual, la deducción ha pasado de 500 a 1.200 euros para personas de hasta 35 años, y puede alcanzar los 1.500 euros en personas con discapacidad. Además, el límite de renta para acogerse a esta deducción también se ha ampliado, al pasar de 19.000 a 25.000 euros. A estas medidas se suman como beneficiarios los mayores de 65 años, las víctimas de violencia de género y las víctimas de terrorismo.
En cuanto a la compra de vivienda, la deducción en el IRPF por adquisición de vivienda habitual o con consideración de vivienda protegida se ha incrementado del 5% al 6%. Junto a ello, Andalucía aplica un tipo superreducido del 3,5% en el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales para determinadas operaciones, entre ellas la compra de viviendas de hasta 150.000 euros por menores de 35 años, con ampliaciones en supuestos como discapacidad, familia numerosa o víctimas del terrorismo, así como para inmuebles ubicados en municipios en riesgo de despoblación.
Así, y junto a las rebajas sobre impuestos tradicionales, el Ejecutivo andaluz ha ampliado el catálogo de deducciones. Entre ellas figuran nuevas ventajas fiscales por gastos educativos, protección del medio ambiente, gastos veterinarios, práctica deportiva y alimentación de personas celíacas. También ha incorporado la deflactación de los primeros tramos del IRPF y de los mínimos personales y familiares para compensar el efecto de la inflación.
Contraste con la subida fiscal nacional
Basta con observar lo que ocurre fuera de nuestras fronteras para comprender el beneficio que la política fiscal de Juanma Moreno tiene en la ciudadanía. Entre impuestos y cotizaciones, el Gobierno de Pedro Sánchez absorbe el 53,6% del coste laboral, pues cada hogar paga de media 1.657 euros más al año en impuestos directos de los que afrontaba en 2018, cuando aún gobernaba el Partido Popular a nivel nacional.
Es la consecuencia de que en estos ocho años se hayan aprobado 141 alzas en impuestos y cotizaciones, que serán 15 más para este 2026. Basta con analizar la campaña de la Renta correspondiente a 2025 y la decena de cambios que elevan los ingresos del Estado, entre ellos la tasa de basuras, la reversión de la rebaja temporal del IVA de los alimentos, la subida del tipo del ahorro en el IRPF para rentas superiores a 300.000 euros y nuevas cargas fiscales vinculadas al tabaco y los cigarrillos electrónicos.
Tal y como explican en el diario Expansión, la falta de actualización del IRPF habría retirado cerca de 28.000 millones de euros de los bolsillos de los contribuyentes durante la era Sánchez, hasta el punto de que España se ha convertido en la gran economía de la UE donde más ha crecido la presión fiscal desde 2018, con un aumento de 2,2 puntos, hasta situarse en el 15,9% de la renta bruta disponible, mientras países como Francia la han reducido en 2,9 puntos, Suecia en 2,5 y Bélgica en 1,9.
Otras deducciones para aliviar la economía de los hogares andaluces
Mención aparte merece las distintas deducciones aplicables por los andaluces en la campaña de la Renta 2025, con alivio para las familias en general, gastos educativos, personas con discapacidad, andaluces que practiquen deporte, que tengan mascotas… Entre las medidas con mayor alcance figura la deducción por nacimiento, adopción o acogida de hijos, que permite aplicar 200 euros por cada menor nacido, adoptado o acogido desde el 1 de enero de 2025, al haberse eliminado el anterior límite de renta. A ello se suma la deducción por adopción internacional, fijada en 600 euros por hijo, siempre que se respeten los topes de base imponible establecidos.
Las familias monoparentales pueden deducirse 100 euros, con un incremento adicional de 100 euros por cada ascendiente mayor de 75 años que conviva en el hogar y genere derecho al mínimo por ascendientes. En paralelo, las familias numerosas cuentan con una deducción de 200 euros si son de categoría general y de 400 euros si son de categoría especial.
En el ámbito de los gastos cotidianos, Andalucía incorpora ventajas fiscales por educación, deporte y mascotas. Los contribuyentes pueden deducirse el 15% de los gastos en enseñanza de idiomas o informática, con un máximo de 150 euros por hijo. También se contempla una deducción del 15% de las cuotas de gimnasio, con un tope de 100 euros por persona, y otra del 30% de los gastos veterinarios por mascotas, con un máximo de 100 euros por animal, sujeta a requisitos como la identificación con microchip y la inscripción en el RAIA.
Las deducciones autonómicas incluyen además medidas vinculadas a la discapacidad y los cuidados. Los contribuyentes con una discapacidad reconocida de al menos el 33% pueden aplicar una deducción de 150 euros, mientras que quienes tengan cónyuge o pareja de hecho con discapacidad pueden deducirse 100 euros si se cumplen determinadas condiciones. Además, se prevé una deducción de 100 euros por cada ascendiente o descendiente con discapacidad, a la que se añade el 15% de las cantidades abonadas a la Seguridad Social por la contratación de un empleado del hogar para su asistencia, con un límite de 500 euros anuales.
A ello se suman deducciones para celíacos, para donativos con finalidad ecológica y para otros perfiles recogidos por la normativa autonómica, consolidando una estrategia fiscal orientada a aliviar la carga económica de distintos hogares andaluces.
Menos impuestos y más solvencia financiera
En definitiva, la evolución de Andalucía desde luego se contrapone a la tendencia nacional, y sin renunciar a su solvencia económica por recaudar menos. La situación de la deuda es muy elocuente: la comunidad presenta la equivalente al 19% del PIB, por debajo de la media autonómica del 21%, y una deuda por habitante de 4.669 euros, inferior a la media nacional de 6.927 euros.
También lo son sus calificaciones crediticias -de BBB+ a A- en Standard and Poor’s; de Baa2 a A3 estable en Moody’s y A (high) en DBRS-; y el abandono del Fondo de Liquidez Autonómica para financiarse mediante emisión de deuda en los mercados. En definitiva, de pedir más de 4.000 millones al Estado en 2018, Andalucía pasa a pedir 0 euros en 2026.
La estrategia de Juanma Moreno demuestra, por tanto, que la rebaja de impuestos ha ido de la mano de una mayor fortaleza financiera, mayor capacidad de atracción económica y un alivio directo para los contribuyentes. La mejora de la vida de las personas, una vez como eje de la vía andaluza.












