La hipocresía teocrática en el país sin homosexuales

Detrás de la información que trascendió, existen algunas cuestiones que podrían complementar los rumores sobre la homosexualidad de Mojtaba Jameneí, pese a que el expresidente Mahmud Ahmadinejad aseguraba que Irán era un país sin homosexuales. (Archivo).
Marcelo Duclos.- Corría el año 2012 y el entonces presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, aseguraba que él dirigía un país sin homosexuales. Esa fue su manera de responder ante las críticas lógicas de un periodista occidental, que mostraba indignación ante las aberrantes violaciones a los derechos humanos que tenían lugar bajo la teocracia islámica que comenzó su reinado de terror hacia finales de la década del setenta.
Para el exmandatario iraní, ellos no tienen el problema de aquel «comportamiento desagradable», ya que en su país –supuestamente– existen otras bases socioculturales que impiden que las personas se «vuelvan» homosexuales, tesis que mantuvo en aquella entrevista con Piers Morgan para CNN. En ese intercambio, Ahmadinejad aseguró que en Irán no tienen ese problema, que es una consecuencia exclusiva de «las mentes capitalistas».
Curiosamente, Marx y Engels (que poco tienen que ver con sus discípulos actuales) asociaban la homosexualidad (que repudiaban) con comportamientos de las sociedades capitalistas. Lo mismo hizo Fidel Castro durante los primeros años de la revolución cubana. Para él, las conductas «desvergonzadas», «extravagantes» y «feminoides» eran la consecuencia de una generación de «hijos de burgueses». «La sociedad socialista no puede permitir ese tipo de degeneraciones», dijo en un discurso a principios de los sesenta.
Por si las dudas, Irán tenía su rígido marco legal, en caso de que apareciera alguien que contradijera la regla sin evidencia científica del expresidente. Desde los 15 años, la teocracia castiga con pena de muerte las relaciones homosexuales. Los menores de esa edad pueden salvar sus vidas, «simplemente» recibiendo 74 latigazos.
Tan delirantes son las normativas que hasta se describe con lujo de detalles lo que se conoce como el «Tafhiz», es decir, un roce «entre los muslos o nalgas» de dos varones. Al no existir penetración no hay pena de muerte, pero los acusados pueden llevarse 100 latigazos de castigo, además del escarmiento legal. También está penado para dos hombres «estar juntos y desnudos bajo una manta sin ninguna necesidad» o los «besos con deseo o lujuria».
Según la información que trascendió en las últimas horas, Donald Trump habría recibido información vinculada con el nuevo ayatolá Mojtaba Jameneí. En la misma, el mandatario estadounidense se habría enterado –según la terminología de la propia teocracia– que al actual ayatolá le interesa el roce de nalgas con varones, por así decirlo. Aunque esto no está confirmado oficialmente, existen dos datos llamativos que podrían complementar este trascendido.
Por un lado, la misteriosa reticencia del padre de Jameneí a que su hijo heredara su puesto. Durante la elección tras la eliminación del sucesor de Jomeini, trascendió la voluntad del fallecido que el liderazgo de la República Islámica tuviera otro representante. ¿Por qué Jameneí no quería a su propio hijo? Esto que estuvo en el debate público durante las últimas semanas podría tener algo que ver con la información que trascendió este lunes.
Y tampoco se puede olvidar otro dato que podría complementar la hipótesis sobre su presunta orientación sexual. Se sabe –y no es ninguna especulación– que Mojtaba Jameneí viajó a Londres en el pasado, donde se realizó diversos tratamientos de salud sexual en los hospitales Wellington y Cromwell. Los mismos tendrían como objetivo reparar una problemática de disfunción eréctil para poder procrear. ¿Tendrá algo que ver todo esto con la información que habría recibido en las últimas horas Trump? Por lo pronto, las burlas en las redes sociales se multiplican.
Lo que sí es lógico es que toda la locura de Marx, Engels, Castro y Ahmadinejad, de querer vincular la homosexualidad con las sociedades capitalistas, es una estupidez. Lo irónico sería que en una teocracia donde castigan con la pena de muerte a los homosexuales y aseguran que es un país sin este «problema», la máxima autoridad haya sido un gay de closet. Más tragicómico que eso era la unidad destinada a la investigación sobre Israel, que estaba liderada por un grupo de agentes del Mossad, así que todo puede ser.











