La economía de las citas: cuánto gastan los españoles en ligar
Suscripciones, cenas, regalos y modelos alternativos: radiografía del gasto sentimental en España
Marzo 2026 · Artículo de análisis
Introducción: el amor ya tiene presupuesto
Ligar en España ya no es solo cuestión de química. Es, cada vez más, una cuestión de bolsillo. Desde la suscripción mensual a una app de citas hasta la cena en un restaurante de moda, pasando por la ropa nueva, el taxi de vuelta y el regalo de turno, el acto de buscar pareja —o simplemente compañía— se ha convertido en una partida económica que pocos se atreven a calcular en voz alta.
Según el análisis de GfK DAM, el medidor del consumo digital en España, cerca de 5 millones de españoles utilizan plataformas de citas cada mes, un crecimiento del 17% respecto al año anterior. El 12% de la población internauta española accede mensualmente a webs o apps para ligar, donde invierte una media de 3 horas y 50 minutos al mes. Pero el tiempo no es el único recurso que se pone en juego: el dinero fluye de formas muy variadas, desde micropagos por funciones premium hasta modelos de relación donde lo económico forma parte explícita del acuerdo.
Este artículo analiza las distintas formas en que los españoles gastan dinero en su vida sentimental, con datos actualizados, fuentes académicas y una mirada sin prejuicios a todas las variantes del mercado del amor.
El coste invisible de las apps: suscripciones que suman
El primer gasto, y quizá el más normalizado, es digital. Tinder lidera el mercado español con más de 1,5 millones de usuarios únicos, seguido de Badoo con 776.000 y Grindr con 635.600. Pero la versión gratuita de cualquiera de estas plataformas tiene limitaciones evidentes: sin pagar, los likes son limitados, no puedes ver quién te ha dado like, ni acceder a filtros avanzados.
Los planes premium oscilan entre los 10 y los 40 euros mensuales dependiendo de la plataforma y la duración del compromiso. Tinder Gold ronda los 15 euros al mes; Bumble Premium, unos 20; y plataformas más selectas como Inner Circle pueden superar los 30 euros. Si añadimos los «boosts», «super likes» y otros complementos de pago, un usuario activo puede destinar entre 20 y 50 euros mensuales solo en herramientas digitales para ligar.
Un informe de EAE Business School sobre apps de citas reveló que Tinder tiene una penetración del 65% entre los usuarios españoles de estas plataformas, seguida de Badoo con un 31% y Meetic con un 21%. Lo llamativo es que más de la mitad (52%) de los españoles que buscan pareja en apps ya la tienen, lo que sugiere que el gasto en citas digitales no se limita a los solteros. El mismo estudio apunta que 3 de cada 4 usuarios valoran la eficacia de los algoritmos a la hora de sugerir coincidencias, lo que explica por qué siguen pagando.
Además, muchas de las apps de citas actuales son de pago o requieren algún tipo de suscripción para desbloquear funciones básicas. Esto provoca que los jóvenes prefieran alternativas gratuitas como Instagram y TikTok para conocer gente, desplazando la media de edad de uso de apps de citas hacia la franja de 30 a 40 años. Es decir: las apps se están convirtiendo en un producto de nicho para adultos con capacidad de pago.
La cita presencial: cenas, copas y el ritual del gasto
Si las apps son el aperitivo económico, la cita presencial es el plato principal. Según un informe de Rastreator de 2023, las parejas españolas gastan una media de 250 euros mensuales en ocio conjunto. Para quienes aún están en la fase de conquista, la cifra puede ser incluso mayor: una primera cita en un restaurante de gama media en Madrid o Barcelona ronda los 60 a 100 euros por persona, sumando bebidas y postre.
Pero el gasto no empieza en el restaurante. Muchos invierten en preparativos: ropa nueva o arreglo personal (peluquería, estética), transporte (taxi o VTC, que en una noche puede superar los 30 euros) y, en algunos casos, regalos simbólicos. El coste real de una primera cita, desde la preparación hasta la vuelta a casa, puede situarse fácilmente entre 80 y 200 euros.
Si calculamos que un soltero activo tiene entre 2 y 4 primeras citas al mes, el gasto mensual puede oscilar entre 160 y 800 euros solo en encuentros presenciales. A esto hay que sumar las citas de seguimiento, que aunque suelen ser menos elaboradas, siguen implicando un desembolso. En un país donde el salario medio ronda los 2.100 euros netos, dedicar entre el 10% y el 30% del sueldo a la búsqueda sentimental no es una cifra trivial.
El factor vivienda: cuando el alquiler condiciona la vida sentimental
La economía de las citas no se entiende sin el contexto habitacional. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la Encuesta de Condiciones de Vida de 2025 sitúa el porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social en el 25,7%. El alquiler medio en Madrid supera los 1.200 euros mensuales y en Barcelona ronda cifras similares, lo que deja un margen muy estrecho para el ocio sentimental.
El 55% de los jóvenes de 25 a 29 años sigue viviendo con sus padres, según la Encuesta Continua de Hogares del INE. Esta realidad condiciona directamente las citas: sin un espacio propio, las opciones se reducen a bares, restaurantes y hoteles, todos con un coste añadido. La falta de independencia habitacional es, para muchos, el principal obstáculo económico para mantener una vida sentimental activa.
No es casualidad que en ciudades con alquileres más elevados se observen dinámicas sentimentales más pragmáticas. Cuando el coste de vivir absorbe la mayor parte de los ingresos, la búsqueda de pareja deja de ser puramente romántica y empieza a incorporar consideraciones económicas: compartir gastos, acceder a un mejor nivel de vida o, simplemente, poder permitirse salir de casa.
Dinero y pareja: el tabú que nadie quiere romper
La relación entre dinero y vida sentimental va mucho más allá del gasto en citas. Una tesis doctoral de la Universidad de Málaga titulada «El dinero en las relaciones sentimentales» analiza cómo la gestión económica influye en el bienestar de las parejas españolas en la sociedad digital. Sus hallazgos revelan que los valores individualistas predominan en la gestión económica doméstica, lo que lleva a las parejas a negociar explícitamente cualquier cuestión financiera. Al mismo tiempo, persiste un fuerte «familiarismo» y deseo de estar en pareja, propio del contexto español respecto al europeo.
La investigación pone de manifiesto algo que muchos intuyen pero pocos verbalizan: las parejas que hablan abiertamente de dinero tienen relaciones más estables. Sin embargo, según estudios citados en el mismo trabajo, hasta un 40% de las parejas tradicionales experimentan conflictos financieros no declarados. Es decir, el dinero es uno de los mayores generadores de tensión en la pareja, pero también uno de los temas que más cuesta abordar.
Esta paradoja —necesitar hablar de dinero pero evitarlo por pudor o por el ideal romántico— es precisamente lo que está impulsando modelos de relación donde las expectativas económicas se ponen sobre la mesa desde el primer momento.
Modelos alternativos: cuando la transparencia económica es la base
Frente a la opacidad financiera de las relaciones convencionales, han surgido modelos donde el componente económico se explicita desde el inicio. El más visible de ellos es el sugar dating, un fenómeno que La Vanguardia ya documentaba en 2021 como una tendencia creciente entre jóvenes españoles que recurrían a plataformas especializadas para establecer relaciones con expectativas claras.
En estas relaciones, dos personas adultas pactan de antemano qué ofrece cada una: compañía, tiempo compartido y apoyo económico o experiencial. Se trata de una dinámica que, según los datos de diversas plataformas del sector, involucra a más de 400.000 personas registradas en España, con una concentración especial en Madrid, Barcelona y Valencia. El perfil más habitual es el de estudiantes universitarias o jóvenes profesionales que buscan una alternativa a empleos precarios, junto a hombres de mediana edad con alto poder adquisitivo.
Lo interesante desde el punto de vista económico es que este modelo elimina precisamente el tabú que señalábamos antes: aquí las expectativas financieras no se dejan a la interpretación. Redes sociales especializadas como Sugar Daddy Planet permiten a los usuarios darse de alta, crear un perfil detallado y conectar directamente mediante chat con personas que comparten sus mismos intereses y expectativas. Este tipo de plataformas incorporan verificación de perfiles, mensajería privada y herramientas de búsqueda por ciudad, lo que facilita encuentros más seguros y con reglas claras desde el primer contacto. Es un enfoque que, independientemente de la opinión que cada cual tenga sobre el fenómeno, refleja una tendencia más amplia: la de explicitar el papel del dinero en las relaciones.
Las cifras muestran que más de 1.000 mujeres entre 20 y 30 años se registran mensualmente en las principales plataformas españolas de este tipo, con una proporción de mujeres respecto a hombres de 7 a 1. Las ciudades con mayor actividad son Madrid y Barcelona, seguidas de Valencia, Sevilla y Bilbao. La cultura del sugar dating también tiene una dimensión mediática considerable: hashtags como #sugarbabylife o #sugardaddy acumulan miles de millones de visualizaciones en TikTok, y proliferan libros, blogs y contenidos en redes sociales sobre el tema.
El gasto segmentado: qué gastan ellos y qué gastan ellas
Los datos de GfK DAM revelan una brecha de género significativa en el uso de plataformas de citas: 3,6 millones de hombres frente a 1,3 millones de mujeres. Los hombres dedican una media de 4 horas y 14 minutos al mes, frente a las 2 horas y 44 minutos de las mujeres. Esta asimetría se traslada también al gasto: en las plataformas de pago, son mayoritariamente los hombres quienes adquieren suscripciones premium, ya que en muchas apps las mujeres acceden de forma gratuita a funciones que los hombres deben pagar.
Sin embargo, el gasto femenino se concentra en otros ámbitos: preparación personal (maquillaje, peluquería, ropa), que puede superar ampliamente el coste de una suscripción digital. Un estudio de la industria de la belleza en España estima que las mujeres gastan entre 100 y 300 euros mensuales en productos y servicios de cuidado personal, una parte significativa de los cuales está vinculada directa o indirectamente a la vida social y sentimental.
La división del gasto en las citas también está cambiando. Aunque la tradición de que el hombre pague la primera cita persiste en muchos ámbitos, cada vez más parejas optan por dividir la cuenta. Según una encuesta reciente, un 68% de los jóvenes afirma que los gastos de la relación se reparten según los ingresos de cada uno, mientras que solo un 3% considera que el hombre debe cubrir todas las necesidades económicas.
La geografía del gasto: no es lo mismo ligar en Madrid que en Lugo
El coste de ligar varía enormemente según la ciudad. En Madrid o Barcelona, una cena para dos en un restaurante de gama media-alta puede superar los 120 euros, mientras que en ciudades como Zaragoza, Sevilla o Valencia la misma experiencia puede costar entre 60 y 80 euros. Los precios del transporte, el ocio nocturno y el alojamiento también marcan diferencias sustanciales.
Curiosamente, las cifras de plataformas de sugar dating muestran patrones geográficos inesperados. Mientras que Madrid y Barcelona lideran en números absolutos, provincias como Zaragoza, Lugo y Sevilla destacan por tener una mayor proporción de usuarios respecto a su población. Este dato sugiere que en ciudades medianas, donde las opciones de ocio son más limitadas y las redes sociales más pequeñas, las plataformas digitales —de todo tipo— cobran un protagonismo especial.
Por comunidades autónomas, los datos de GfK sitúan a Navarra (4 horas y 54 minutos), País Vasco (4 horas y 21 minutos) y Murcia (4 horas y 16 minutos) como las regiones donde más tiempo se invierte en ligar por internet. Más tiempo online no implica necesariamente más gasto, pero sí indica una mayor dependencia de las plataformas digitales como canal para conocer gente.
El futuro de las citas: inteligencia artificial y nuevos modelos
El sector de las citas online, que prevé ingresos de 3.170 millones de dólares a nivel global, está en plena transformación. Casi la mitad de los usuarios encuestados por EAE Business School prevé que las apps de citas incorporarán más inteligencia artificial para mejorar la compatibilidad y personalización de los matches en los próximos años.
Al mismo tiempo, se percibe un agotamiento del modelo clásico. Un 16% de los encuestados confía en una vuelta a las formas tradicionales de ligar, y un 13% opina que las plataformas de citas desaparecerán en favor de métodos más orgánicos. Instagram, con un 53% de uso entre españoles que buscan conocer gente, ya supera en relevancia social a muchas apps específicas de citas.
En paralelo, la tendencia hacia relaciones con acuerdos explícitos sigue ganando terreno. Ya no se trata solo de sugar dating: cada vez más parejas convencionales adoptan prácticas como los acuerdos prematrimoniales, los pactos de convivencia o, simplemente, conversaciones francas sobre quién paga qué y cuánto. La línea entre lo «tradicional» y lo «alternativo» se difumina.
Conclusión: ligar es un acto económico
La economía de las citas en España es un fenómeno multifacético que va mucho más allá del precio de una cena. Desde las suscripciones a apps hasta los modelos de relación con expectativas económicas explícitas, el dinero permea todas las fases de la vida sentimental. Lo que está cambiando no es que el dinero influya en el amor —eso ha sido así siempre—, sino que cada vez más personas deciden hablarlo abiertamente.
En un contexto de precariedad juvenil, alquileres desorbitados y digitalización de las relaciones, la transparencia económica puede ser, paradójicamente, la forma más honesta de construir vínculos. Ya sea dividiendo la cuenta en una primera cita, negociando gastos compartidos en pareja o explorando modelos de relación donde lo económico se pacta desde el inicio, los españoles están aprendiendo que hablar de dinero no mata el amor: lo hace más sostenible.
Fuentes y referencias
[1] GfK DAM – Análisis del consumo digital en España: plataformas de citas (2026) — https://www.infobae.com/america/agencias/2026/02/04/cerca-de-5-millones-de-espanoles-usan-plataformas-de-citas-para-ligar/
[2] EAE Business School – Informe «Apps de citas: ¿apogeo o declive?» (2025) — https://www.eae.es/actualidad/noticias/mas-de-la-mitad-de-los-espanoles-que-buscan-pareja-en-apps-la-tienen
[3] Instituto Nacional de Estadística (INE) – Encuesta de Condiciones de Vida, Año 2025 — https://www.ine.es/dyngs/INEbase/es/operacion.htm?c=Estadistica_C&cid=1254736176807&menu=ultiDatos&idp=1254735976608
[4] Universidad de Málaga (RIUMA) – Tesis doctoral: «El dinero en las relaciones sentimentales» — https://www.riuma.uma.es/xmlui/handle/10630/39365
[5] La Vanguardia – «Sugar dating: citas, apps, chicas, hombres, webs» (enero 2021) — https://www.lavanguardia.com/vivo/20210124/6194058/sugar-dating-citas-apps-chicas-hombres-webs.html
[6] Sugar Daddy Planet – Red social especializada en sugar dating — https://sugardaddyplanet.com/
[7] Rastreator – Informe sobre gasto en ocio en pareja en España (2023) — https://analitica360.es/articulos/economia/amar_cuesta_economia_15042025.html
[8] OkDiario – «Sugardating: la nueva cultura de las relaciones por interés» (2024) — https://okdiario.com/lifestyle/sugardating-nueva-cultura-relaciones-interes-sugar-daddy-12529004
[9] INE – Encuesta Continua de Hogares: hogares unipersonales y formas de convivencia — https://ine.es/dyngs/INEbase/es/operacion.htm?c=Estadistica_C&cid=1254736176952&menu=ultiDatos&idp=1254735572981
[10] Requena, F. y Ayuso, L. (2022) – «Administración del dinero y bienestar subjetivo en la pareja». Revista Española de Investigaciones Sociológicas, nº 180 — https://reis.cis.es/index.php/reis/article/view/904












