El voto útil hacia el PP y las “purgas” internas explican el ‘gatillazo’ de Vox, que moviliza a su núcleo duro, pero no crece más allá

Juan García-Gallardo tras Santiago Abascal durante un mitin en Castilla y León en 2022 en una foto de archivo.
El resultado de Vox en las elecciones de Castilla y León deja una fotografía ambivalente: crece, pero menos de lo esperado. Con 14 procuradores, uno más que en 2022, el partido de Carlos Pollán mantiene la llave de la gobernabilidad y se consolida como tercera fuerza, pero no alcanza el 20% de los votos que pronosticaban varias encuestas. Se queda en un 18,9%, lejos del salto que el partido de Santiago Abascal esperaba tras sus buenos resultados recientes en Extremadura y Aragón.
La pregunta es evidente: ¿por qué Vox no ha logrado el impulso que anticipaban los sondeos?
El propio Pollán trató de presentar el resultado como “histórico”, pero el dato frío muestra un crecimiento mínimo en un contexto en el que PP y PSOE han subido dos escaños cada uno. Vox suma solo uno. En términos comparativos, es un frenazo: en 2022 pasó de un procurador a 13; ahora, tras una legislatura de enorme visibilidad institucional, apenas mejora.
El voto útil hacia el PP y las tensiones internas explican el frenazo de Vox pese a mantener la llave del gobierno
El partido aspiraba a capitalizar el desgaste del PP tras la ruptura del gobierno de coalición y la salida de Juan García-Gallardo de la Vicepresidencia. Sin embargo, el voto útil hacia el PP ha sido más fuerte de lo previsto. Los populares han logrado frenar por primera vez el empuje de Vox en esta comunidad.
Otro factor clave ha sido el ruido interno. Vox ha afrontado la campaña tras la salida de dirigentes relevantes como Javier Ortega-Smith y José Ángel Antelo, además de la ruptura previa con García-Gallardo en Castilla y León.
Las críticas de este último, acusando a Abascal de “falsa euforia” y recordando que en 2022 él logró 12 escaños más, han evidenciado una fractura interna que no ha pasado desapercibida para el electorado.
Antelo, por su parte, ha denunciado “purgas” y la falta de una organización “seria y profesional”. Ese clima ha alimentado la sensación de inestabilidad interna, un elemento que penaliza especialmente en elecciones autonómicas.
Aunque Abascal ha insistido en que Vox ha hablado de los “problemas reales”, inseguridad, servicios públicos, fiscalidad, el partido no ha logrado ensanchar su base electoral.
Su mensaje moviliza a su núcleo duro, pero no crece más allá. En provincias clave como Valladolid, León o Salamanca mantiene fuerza, pero no despega.
Aunque Abascal ha insistido en que Vox ha hablado de los “problemas reales” —inseguridad, servicios públicos, fiscalidad—, el partido no ha logrado ensanchar su base electoral.
Su mensaje moviliza a su núcleo duro, pero no crece más allá. En provincias clave como Valladolid, León o Salamanca mantiene fuerza, pero no despega.











