La torpeza de insultar a Messi consolida el divorcio entre el kirchnerismo y los argentinos

La visita del astro Lionel Messi junto al plantel del Inter Miami a Donald Trump no pasó desapercibida políticamente en Argentina.
Marcelo Duclos.- «No esperaba nada de él en términos políticos. Pero tampoco esperaba que aplaudiera a un monstruo». Las palabras del periodista kirchnerista Roberto Navarro resumen lo que piensan por estas horas los «moderados» del peronismo actual. El resto, directamente se lanzó a insultar a Lionel Messi, en una actitud que no hace otra cosa que consolidar el divorcio del kirchnerismo con la gran mayoría de los argentinos.
La visita junto al plantel del Inter Miami a Donald Trump no pasó desapercibida políticamente en Argentina. Mientras la platea libertaria deliraba por ver al astro con el mandatario estadounidense, el kirchnerismo protestaba de la peor manera. Como era de esperar, no tardó en aparecer la comparación con el fallecido Diego Armando Maradona, ídolo abanderado del chavismo y el castrismo. Poco les importó a los nuevos «anti-Messi» toda la documentación histórica del «10» de otros años, cuando apoyaba a Carlos Menem o a Mauricio Macri, ni tampoco la evidencia que corrobora que su respaldo al chavismo se pagaba con lingotes de oro. Ni hablar de su estadía en Cuba, rodeado por menores de edad semidesnudas, con las que mantenía relaciones sexuales.
La indignación no parece ser lo más inteligente para un kirchnerismo que, hace tan solo unas horas, cuestionó duramente al gendarme Nahuel Gallo, en otra actitud que desorientó a la gran mayoría de la ciudadanía, que se alegraba por la libertad de un hombre que pudo reencontrarse con su pequeño hijo. Pero la necesidad de politizar absolutamente todo parece ser más fuerte que ellos.
La visita a la Casa Blanca y las imágenes con Trump tienen una contraposición obligatoria, que data de la obtención del campeonato del mundo en Catar. Messi y los ganadores de la tercera estrella con la camiseta argentina se negaron a visitar a Alberto Fernández y a Cristina Kirchner en la Casa Rosada, en otra decisión que dividió a la opinión pública. El antikirchnerismo lo celebró y el oficialismo de entonces mostró una indignación más moderada a lo que se estuvo viendo en las últimas horas en las redes sociales.
La torpeza de arremeter contra Messi (justamente en la víspera de su último mundial) y el ataque al gendarme Nahuel Gallo es una pésima estrategia política. Aunque es clara la polarización en Argentina, lo cierto es que ningún kirchnerista y ningún libertario va a cambiar de opinión por lo que haga o deje de hacer Messi. Pero los que se asustan de estas actitudes son los independientes poco politizados, que inevitablemente encuentran en las posiciones del peronismo actual una irracionalidad absoluta.











