No hay más vueltas que darle: El chantaje de Marruecos a Sánchez está detrás de la crisis de Ceuta Una ciudad española al borde del abismo
JdC.- La opinión pública da por sentado que sobre la crisis de Ceuta gravita el factor Pegasus. Sin el chantaje ejercido por Marruecos a raíz de los conocimientos obtenidos por la infestación telefónica a Sánchez y su Gobierno, nadie se explica cómo una ciudad española, por mucho que esté en el continente africano, puede estar sufriendo en estos momentos las plagas de Egipto con la inanición y la complacencia gubernamentales.
Tal es así que la mera mención a Pegasus se ha convertido en inevitable cada vez que alguien trata de explicar lo sucedido.
Pegasus es un sine qua non nebuloso que nunca llega a concretarse en una oración con sujeto, verbo y predicado, pero que tampoco se desmiente con la rotundidad que merecería, diciendo, por ejemplo: Pegasus es un fantasma producido por un fallo sistémico de los sentidos.
No, qué va. Todo lo contrario. Ahora mismo ya se ha cumplido el lustro desde la aparición de Pegasus en el horizonte español y cuatro años desde que el Gobierno reconoce haber sido víctima de su espionaje, una confesión tan insólita como ahora ha sido también la publicación de los documentos de inteligencia, o el vergonzoso rifirrafe que resumimos hablando del enfrentamiento entre los ministros Robles y Marlaska, aunque vaya usted a saber qué se esconde bajo tal grado de incompetencia.
La reaparición en escena del espía Mehdi Hijaouy, que en cualquier caso no es ningún piernas, abre las puertas a un siguiente capítulo de posibles revelaciones que nos podría encarrilar directamente al final de la película, una intriga que debería titularse ‘El factor humano’, si Graham Greene no se hubiese adelantado en escribirla y Otto Preminger en dirigirla.
Humanos, más que políticos, han de ser los secretos que se guardan bajo la clave Pegasus, como humanas son las motivaciones de Ulises para protagonizar la mayor odisea de todos los tiempos.











