Cumbre de Morante de la Puebla en Jerez ante un toro manso
La cuadrilla del Búcaro.- Lo de La Quinta me tenía mosqueado y creo que he acertado poniendo Jerez en televisión.
Morante, con el peor lote, se ha inventado en el cuarto, en el que solo creía él, un manso rajado y muy declarado en varas, pero de boyante nobleza, una faena de gran inspiración, templada torería y mucho arte de mano lenta y entregadas tandas, muy ajustadas y bellas al natural. Dos orejas tras pinchazo y estocada. Su primero se le acabó pronto, pero logró lucirlo con el capote. Parece que ha vuelto bien el Maestro de La Puebla.
Manzanares ha realizado dos trasteos muy largos, con muchas probaturas y su periférica técnica habitual. Se confío al final de su primer trasteo, con el toro de más nobleza del encierro, con despegadas y pulcras series de veterano oficio. Más irregular en el quinto, con varias coladas, en una faena sin gran relieve. Oreja y oreja. Generoso público.
Juan Ortega realizó una faena templada y muy torera con un bello inicio en su primero. Pudo cortar oreja. Despliegue capotero de altos quilates en el sexto, en el inicio y con dos grandes quites. Muy dispuesto, la faena fue de nota alta con un toro muy noble, tuvo mucha torería, pureza, mano suave y templado gusto. Cortó una tras pinchazo y estocada. Muy buenas y recuperadas sensaciones deja Juan Ortega.
Los toros de Álvaro Núñez, muy justos de presentación, mansitos y de poca raza, sacaron mucha nobleza pastoril y justas y rajadas fuerzas. Es el toro con el que sueñan las figuras, docilidad colaboradora sin exigencias exageradas; la antítesis de lo que se vio ayer en Madrid.
A Morante casi se lo llevan en volandas hasta el hotel. Un fenómeno de masas pero jugando con su baraja.












