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Estados Unidos-Rusia, ¿hacia una nueva carrera armamentista?

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A raíz de la decisión tomada por la OTAN de desplegar su escudo antimisiles en Europa en al año 2010, durante la cumbre de la Alianza Atlántica en Lisboa, se prevé que el nuevo Sistema de Defensa Antimisiles (DAM) mejor conocido como EuroDAM integrará los nuevos radares y sistemas interceptores del DAM emplazados en Europa con los elementos del DAM estadounidense desplegados en las bases de Ft. Greely, en Alaska, y Vandenberg, en California.

Según el plan aprobado, el EuroDAM incluirá bases de misiles interceptores SM-3 en Rumania y Polonia, un radar de alerta temprana en Turquía y buques de guerra estadounidenses estacionados en el puerto español de Rota, además de radares móviles de alerta temprana emplazados en barcos de la Armada neerlandesa. Como era de esperarse, el inminente despliegue del escudo antimisiles, con capacidad para interceptar misiles balísticos de largo alcance e intercontinentales eleva a su máximo nivel las discrepancias entre Washington, la OTAN y Moscú.

Para facilitar una vía de solución negociada al problema, en su momento Rusia propuso crear el sistema antimisil conjuntamente con la OTAN en el que cada una de las partes se encargaría de la seguridad de un sector del continente. (la OTAN el norte y oriente y Rusia el flanco suroccidental de Europa). Aunque la propuesta no fue acogida, con el argumento de que la OTAN no puede delegar asuntos relacionados con su seguridad y defensa a un país (Rusia), que no sea miembro de la alianza); al principio se convino cooperar en las primeras fases del despliegue del escudo antimisiles en Europa.

No obstante lo acordado, esta alternativa se ha convertido en papel mojado, debido a que como condición para ratificar el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III), firmado con la Federación de Rusia, en diciembre de 2010, el Senado norteamericano elevó a rango de ley, la prohibición de transferencia de información sobre defensa de misiles. Conforme cristaliza la idea del escudo antimisiles, las discrepancias entre las partes, ponen de relieve la disputa diplomática vigente sobre la cuestión.

Así, para Rusia el emplazamiento del escudo norteamericano de antimisiles en Europa, implicaría una alteración del equilibrio de disuasión dentro del continente y luego a nivel global, a favor de los Estados Unidos y la OTAN, ya que los misiles táctico operativos rusos al caer en la zona de detección y alcance de los elementos del escudo antimisiles norteamericano, que se despliegan en Polonia, Rumania y Turquía, ponen en peligro la seguridad nacional de Rusia. Más aun, tal como el mismo esta diseñado actualmente, según afirma el vicepresidente de la Academia de Estudios Geopolíticos de Rusia, Konstantín Sivkov “el sistema europeo de defensa antimisiles puede ser dirigido exclusivamente contra Rusia, porque simplemente ningún otro misil cae en la zona de alcance de dicho sistema”.

Tal apreciación del problema cobra fuerza, debido a que, el argumento euro estadounidense, que sostiene que el escudo antimisil europeo, contrario a las sospechas rusas, en realidad, tiene en la mira a Irán, parece no tener consistencia toda vez que, los misiles de ese país, ni tienen carga nuclear (ni los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, mas Alemania, tienen intenciones de permitírselo), ni están en condiciones de alcanzar el territorio de Europa. Es mas, para contrarrestar la amenaza de alcance de los misiles persas, el Senado norteamericano acaba de asignar 1.000 millones de dólares para el sistema de defensa antimisiles de Israel conocido como Cúpula de Hierro. Paralelo a ello, en rechazo a la oferta rusa de utilizar conjuntamente la estación de radar de Gabala (Gabalinsk) que este país alquila en Azerbaiyán, la OTAN y los Estados Unidos decidieron desplegar componentes del escudo antimisiles en Turquía, a pesar de que no hay diferencia significativa entre el sureste de ese país y Azerbaiyán desde el punto de vista técnico y militar.

Con todo, en el supuesto de que la futura estación esté realmente apuntando contra Irán, cualquiera de las dos opciones neutraliza la amenaza proveniente de Teherán. Siendo así, que sentido puede tener la instalación de componentes del sistema de defensa antimisil, fundamentalmente en países europeos orientales tales como Polonia, la República Checa, Eslovaquia, Rumania y Bulgaria; que no sea exclusivamente la intersección de los misiles pertenecientes a la Federación de Rusia.

En virtud de la realidad descrita, Moscú exige no solo garantías vinculantes de que el escudo antimisiles que se está creando no apuntará a Rusia; sino que según el experto en Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias de Rusia, Vladímir Evséiev, tales garantías “deberán complementarse con criterios técnico-militares”, es decir, que la OTAN le proporcione datos técnicos e informaciones militares para poder comprobar que “en todos los escalones” del proceso, el sistema tendrá como misión principal repeler un ataque desde fuera de las fronteras externas a los socios de la OTAN y que no sea utilizado contra Rusia.

Frente a tales exigencias, la OTAN, sostiene que no es lógico que un país que no es miembro de la alianza militar pretenda garantías por escrito y que se le faciliten esas informaciones de inteligencia militar, totalmente reservadas. Empero, admite que está dispuesta a aprobar una declaración política y refrendar sobre el papel, el Acuerdo previo de 1997 que Rusia y la OTAN no son enemigos y no emplearán la fuerza el uno contra el otro. De hecho, Bruselas propone refrendar de nuevo los principios del Acta Fundacional sobre las Relaciones, Cooperación y Seguridad Mutuas. Al parecer, el problema tiene en teoría solución, sin embargo, las causas de la desconfianza rusas se fundamentan en el hecho, de que luego de la desaparición del Pacto de Varsovia de la era soviética, ante la oposición de la opinión publica internacional que no salía de su asombro, occidente decidió mantener la existencia de la OTAN a pesar de que supuestamente no consideraba a Rusia como enemigo.

Hoy, sin embargo, la realidad parece no confirmar tal hipótesis. Transcurridos mas de 20 años de la aplicación de la Doctrina Sinatra, “My way” (A mi manera), la cual, contraria a la Doctrina Brezhnev de soberanía limitada de los países de la orbita soviética; permitía a los países de Europa del Este hacer lo que consideraran conveniente; la OTAN, sacando provecho ad infinitum de la coyuntura, además de expandirse por el antiguo cinturón militar de seguridad soviético (Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Bulgaria, Rumania, Albania, etc); logró inclusive adentrarse en las propias entrañas de la ex Unión Soviética (países bálticos). Ahora, manteniendo el ritmo de penetración de la infraestructura militar en el antiguo espacio postsoviético, no debe constituir una sorpresa, la implementación en la cumbre venidera de la OTAN en Chicago, del acuerdo de la cumbre de Lisboa, referente a involucrar de lleno en la nueva fase del escudo antimisil, a países no miembros de la misma, tales como Georgia, Azerbaiyán, Kazajstán, Armenia e incluso Ucrania.

Viendo las cosas de esa manera, es difícil negar que las preocupaciones de la Rusia de hoy, no sean licitas, cuando por la geografía de las acciones de la OTAN (Europa oriental y ahora el Cáucaso y Asia Central, que se ubican fuera de su radio legal de acción) y el despliegue de medios terrestres, navales, espaciales y aéreos, para el control de los misiles nucleares rusos; salta a la vista, que emulando la política de bloques de la guerra fría, el alineamiento estratégico sino-estadounidense en el periodo de la paranoia antisoviética de Mao y el Tratado militar con el Japón, que tuvieron como fruto principal, la caída de la URSS); el siguiente paso en la hoja de ruta de occidente, es un cerco a los territorios adyacentes a Rusia y también en el Lejano Oriente, al potencial nuclear chino.

Con un enfoque diametralmente opuesto, Madeleine Kridon, asesora del Pentágono, sostiene que el escudo antimisiles en Europa no reúne las condiciones técnicas para interceptar misiles intercontinentales rusos. “No apuntamos contra ellos y nuestros interceptores no tienen la velocidad suficiente para abatirlos”, advierte la misma. En esa misma dirección, el Subsecretario general de la OTAN, Alexander Vershbow, señaló que Rusia dispone de un gran número de misiles nucleares que, en caso necesario, pasarán seguramente a través del escudo antimisiles de EEUU y que “el sistema de defensa antimisiles de la OTAN podrá interceptar solo un pequeño número de misiles balísticos relativamente imperfectos, (por lo que)… no tendrá potencial para neutralizar las fuerzas rusas de disuasión nuclear”.

Refuta tal opinión, el Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, Nikolái Makárov, quien sostiene que “con el tiempo es posible el bloqueo de los lanzamientos de todos los misiles intercontinentales tanto desde el territorio ruso, como desde los submarinos en el océano”. Por lo tanto, increpa que “teniendo en cuenta el carácter desestabilizador de la defensa antimisiles, que en particular genera la ilusión …(a la OTAN y a Washington), de impunidad de un golpe devastador (en condiciones de un deterioro de la situación), Rusia contempla la posibilidad de autorizar ataques preventivos para destruir el escudo antimisiles de Estados Unidos desplegado en territorio europeo si ve amenazada su seguridad”. Como colofón, de acuerdo al Director del Centro de Análisis de Estrategias y Tecnologías de Rusia, Ruslan Pujov, sustenta que el objetivo de todos los programas de la DAM de Estados Unidos es alcanzar una invulnerabilidad absoluta del territorio estadounidense contra cualquier ataque con misiles y por consiguiente nivelar por completo las fuerzas estratégicas de Rusia”.

En este sentido, Pujov calificó de “poco verosímil” una cooperación político-militar y tecnológica entre Rusia y EEUU” (sobre el escudo antimisiles, pues obligaría)… admitir la posibilidad de una “interacción informática”. Dada las circunstancias, si no se logran compromisos confiables entre las partes luego de la próxima cumbre de la OTAN a realizarse en Chicago los días 18 y 19 de mayo; todo apunta a que el mundo se enfrenta al fantasma de una nueva carrera armamentista, similar a la protagonizada por Moscú y Washington durante la Guerra Fría.

*Colaborador de AD y profesor titular de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá.

1 comentario para “Estados Unidos-Rusia, ¿hacia una nueva carrera armamentista?”

  1. Nunca se enfrentarán entre ellos. Lo que hacen es organizar conflictos entre países. Si en estos países no hay interes como petroleo, gas, oro o cualquier otro bien preciado, se forran vendiendoles armas, y si existen intereses, además de venderles armas, luego se aprovechan de los recursos antes mencionados.

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