Este chulo impresentable ha perdido los papeles
¿Para qué se iba a quedar él en Madrid si ya había estado con el Padre Santo la semana pasada, huyendo de la quema que huele cada vez que sale a la calle? Cada vez que la UCO saca algo nuevo — día sí, día también — se quita de en medio con una facilidad pasmosa; al final nos va a ganar por aburrimiento.
Pero lo de coger el Falcon para irse con Begoñita al festival Primavera Sound, dejando al Papa en su visita a Madrid, nos demuestra de nuevo la poca vergüenza que tiene el individuo. Allí asistió al concierto de Gorillaz y habló con Damon Albarn, hechos de los que sacó la conclusión de que «la música en vivo llena de energía». Seguramente, eso de acudir a conciertos en directo no se lo recomendó a Ábalos porque, de haber sido así, con toda esa energía hubiese acabado con el problema de la prostitución en España porque habría colocado a todas las prostitutas en empresas públicas.
De la lectura de los cuadernos de Leire ha hecho falta que alguien lea que «PS precisaba abogado reconocido para un hermano con problemas jurídicos» para que los defensores del PSOE reconozcan que PS es este chulo. A estos seguidores de Pedro Sánchez, ciegos de no sé qué, les pasa como, según decían las tropas aliadas cuando entraron en la Polonia ocupada por los nazis, ocurría en los alrededores de Auschwitz, que los seguidores de Hitler declaraban que no habían visto el humo ni percibían el hedor de los hornos crematorios. No estoy exagerando; es el mismo efecto de negación de la evidencia por encima de todo y de todos.
Pedrito se fue a su retiro de seis días a pensar, no en si seguía, sino en a quién iba a poner al frente de la cloaca nauseabunda que montó. Y el acierto fue absoluto: eligió un equipo que, para un reparto de Torrente, Santiago Segura lo habría rechazado por frikis. Un equipo que se contagió de ese «halo de impunidad superior a lo divino» que sustenta a Sánchez en ese «levitar» diario sobre toda la mierda que ha creado. Porque solo él es el promotor de esta corrupción que nos ridiculiza internacionalmente; porque aquí ya nos da igual.
Nos ha ganado por aburrimiento.
Su estrategia la tenía clara desde el principio: me rodeo de socios tiesos que no pueden prescindir de los sueldos, dietas y complementos, y así no se mueve ni Dios de mi lado. Y a ninguno de ellos se le cae la cara de vergüenza al seguir consintiendo que permanezca en La Moncloa hasta el final de la legislatura.
Ahora nos quedamos con la visita del Papa, que la izquierda no quería, pero que le viene fenomenal para llenar el hueco que hay hasta el Mundial. Después ya tendremos julio y agosto, dos meses muertos para la política.
Lo dicho. Por aburrimiento.











