La regularidad de Morante, al que todos los toros le servían, se ha roto
La cuadrilla del Búcaro.- Me da cierta gracia pero es curioso y siempre se utiliza cuando no ha estado bien Morante: “no ha tenido suerte en el sorteo”, y en ocasiones puede ser cierto, pero en otras se tapa otras realidades más directas como son la fatiga física, mental, derivando obviamente en lo artístico.
Me parece que a partir de ahora, aunque no esté El Lili sacándole las bolas, vamos a empezar a ver más mala suerte en los sorteos del Cigarrero, no soy la pitonisa Lola, y muchos saben que la excesiva carga de la temporada está haciendo mella, por otra parte normal, en el motor del de La Puebla, y que la regularidad que ha mostrado en lo que va del curso taurino obtendrá peores estadísticas.
Ayer en Cuenca fue abroncado con sus compañeros a hombros con una de Sorando, que según me cuentan no era el fin del mundo, descastados y cómodos animales para no perder la costumbre; sintomático que diría mi doctor. Las broncas, suaves y modernas, nada que ver con las antiguas a almohadillazo limpio. No me lo enfaden que le queda otra en Cuenca.
Esta semana actúa seis tardes, con un día de descanso y largos viajes. Su intendencia sabrá lo que está haciendo con la temporada del torero, entiendo que será difícil decir no al año de facturación más fuerte de toda su carrera, pero hay que llegar a meta, y Morante, al igual que yo, no es un atleta.
La regularidad de Morante, al que todos los toros le servían, se ha roto. Ahora va a ser culpa de la bolitas, del sorteo, no de las otras. En esta ocasión no se le puede culpar al banderillero…











