Una brutal riada barre la frontera entre Nepal y Tíbet deja cientos de muertos y desaparecidos
El Himalaya, la cordillera más alta del mundo, atestigua con su mera existencia la fuerza de la naturaleza, que este miércoles se ha vuelto contra los seres humanos. Una concatenación de desastres naturales en la frontera entre China y Nepal deja por ahora 160 muertos y cientos de desaparecidos, cifras provisionales que se antojan ínfimas ante la magnitud de la catástrofe.
La relación causal de los acontecimientos también está por esclarecer. La hipótesis inicial, a la que ha aludido el ministro de Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, durante una comparecencia parlamentaria, sitúa su origen en un terremoto de magnitud 4,4 –según el Servicio Geológico de Estados Unidos– registrado a las 8:37 de la mañana (hora local). El seísmo habría provocado un corrimiento de tierra, que ha bloqueado el río Bhote Koshi –conocido como río Poiqu en China– y a su vez ha causado un violento desbordamiento.
De acuerdo a esta teoría, los materiales desplazados por la avalancha habrían bloqueado temporalmente el cauce, y la posterior liberación súbita del agua habría generado una enorme riada cargada de lodo y rocas que descendió por el curso del río. Otras versiones apuntan a una supuesta inundación por desbordamiento repentino de un lago glaciar, como ya sucediera en julio de 2025, un episodio que dejó 11 fallecidos.
La agencia oficial de noticias china ‘Xinhua’ ha aludido, parcialmente, a la interpretación dominante. «Aproximadamente a las 10:30 de la mañana [hora local] del 26 de agosto, debido a un deslizamiento de tierra ocurrido en el lado nepalí, se produjeron numerosas víctimas y desaparecidos en el puerto fronterizo de Gyirong, en el condado de Gyirong, ciudad de Shigatse, Tíbet», ha apuntado en uno de sus partes iniciales.
A los al menos 157 fallecidos que Nepal ha confirmado hay que sumar 93 heridos y al menos 579 viajeros desaparecidos, según la Junta de Turismo de Nepal. Esta es una zona turística muy popular, especialmente por sus rutas de peregrinación hindúes, lo que explica que 466 de los desaparecidos sean extranjeros procedentes de 28 países, entre ellos 100 indios, 54 estadounidenses, 33 británicos y 9 surcoreanos.
No consta que entre las víctimas haya ciudadanos españoles, aunque falta por confirmar la identidad de al menos 111 individuos en paradero desconocido. Fuentes de Exteriores han comunicado a este medio que «no constan españoles afectados o ilocalizables», aunque la agencia EFE habla de dos españoles no localizados, en informaciones atribuidas a autoridades locales.
Las fuerzas armadas de Nepal ya se han desplegado y han completado 88 rescates. Todo apunta a que se trata de la peor catástrofe natural en Nepal desde el terremoto de 2015, que ocasionó casi 9.000 fallecidos.
Impacto regional
Imágenes compartidas en redes sociales muestran cómo el río Trishuli –que recibe las aguas del Bhote Koshi citado por el ministro– aumentó su caudal por la llegada de una violenta masa de agua, hasta arrasar un puente y varias decenas de edificios en la localidad del mismo nombre, unos 25 kilómetros al noroeste de Katmandú.
También hay vídeos de la devastación en el puerto fronterizo de Gyirong, el principal paso terrestre entre Nepal y China, un pequeño valle perteneciente a la ciudad-prefectura de Shigatse, la segunda mayor de Tíbet. Las restricciones imperantes en este territorio bajo control chino, al que los medios de comunicación extranjeros tienen prohibido acceder, dificultan aún más valorar la situación sobre el terreno.
Los medios oficiales chinos, que durante la jornada solo se han referido a «numerosas víctimas y desaparecidos», han adelantado a última hora de la tarde la cifra de 3 muertos y 265 desaparecidos.
Estos han transmitido asimismo las palabras del presidente del país, Xi Jinping, quien ha ordenado «movilizar todos los recursos disponibles para las labores de búsqueda y rescate», «evacuar a los residentes en situación de riesgo y proporcionar atención médica inmediata a los heridos para minimizar el número de víctimas». En ausencia de otras métricas, la intervención del líder chino resulta reveladora, pues solo realiza declaraciones de este tipo ante sucesos de gran magnitud.
Unidades de emergencia del Ejército Popular de Liberación ya han iniciado operaciones de rescate en la zona, con el propósito de despejar las carreteras que conducen a las zonas más afectadas. «Ahora mismo estamos utilizando diversas palas cargadoras y excavadoras para despejar el camino», explicaba un militar de la Compañía de Defensa Fronteriza de Gyirong a la televisión estatal CCTV. Sus esfuerzos, sin embargo, se han visto obstaculizados por la posibilidad de nuevas avalanchas. «Las laderas que nos rodean podrían derrumbarse en cualquier momento, porque la carretera discurre junto a escarpados precipicios», advertía.
Examen político en Nepal
En Nepal, la catástrofe también constituye un examen político para su primer ministro, Balen Shah. Este rapero de 36 años asumió el poder hace apenas cinco meses, tras imponerse en unas elecciones provocadas por las revueltas anticorrupción que el año pasado sacudieron el país.
«Toda la nación está conmocionada y profundamente consternada», ha señalado el primer ministro en declaraciones emitidas a través de una publicación en redes sociales. En ella, ha asegurado tener el «corazón encogido» por lo sucedido, y ha transmitido su «sentido homenaje» y sus «más sentidas condolencias» a todas las víctimas y sus familiares. «Todos los recursos se han movilizado de manera inmediata» para llevar a cabo las operaciones de rescate sin demora», ha añadido.
Las muestras de solidaridad de la comunidad internacional ya han comenzado a producirse. India ha enviado a Nepal 10 toneladas de ayuda humanitaria y «medicamentos esenciales», según ha anunciado el ministro de Exteriores Subrahmanyam Jaishankar. También ha mostrado su disposición a contribuir la Unión Europea, que ha activado el sistema satelital Copérnico para «mapear las zonas afectadas y apoyar la acción sobre el terreno», ha comentado la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.











