Los sueños húmedos de Abascal: El líder de Vox no puede confesarlo, pero trabaja para que Pedro Sánchez siga en La Moncloa y suponga el derrumbe del PP
Jesús Rivasés (R).- Gonzalo Correas (1571-1631), en su «Vocabulario de refranes y frases proverbiales y otras fórmulas comunes de la lengua castellana», de 1620, documenta el refrán «quien con niños se acuesta, mojado se levanta». Explica que procede del dicho latino, todavía más expresivo, «qui cum puellis pernoctat, excrementatus surgit». Abascal y los suyos son los niños con los que, por ahora, los populares de Extremadura y Aragón han tenido que encamarse para alumbrar un gobierno posible. Similar a lo que tuvo que hacer Sánchez, solo que en el caso del inquilino de La Moncloa fue –y es– toda una cama redonda, con Sumar, ERC, Bildu, Junts y otras tropas. Los pactos con Vox, como todos los pactos políticos, tienen sus costes, que ahora se llaman «prioridad nacional». Arma mucho revuelo y quizá alarme, pero es de difícil aplicación. Repugna a la inteligencia, aunque no está claro cuántos votos restará al PP. Si las elecciones andaluzas no estuvieran a la vuelta de la esquina, habría escandalera y lío, pero bastante menor y, sin duda, pasajero. No justifica el acuerdo, en ningún caso, pero lo explica.
Santiago Abascal ha medio pactado con el PP por temor a un retroceso electoral, pero sus sueños húmedos, entendidos como «deseos reprimidos», consisten en poner todos los palos posibles en las ruedas de Núñez Feijóo en su carrera hacia La Moncloa. El líder de Vox no puede confesarlo, pero trabaja para que Pedro Sánchez siga en La Moncloa en la próxima legislatura, tras las elecciones generales, se celebren cuando se celebren. Espera que el PP vuelva a estrellarse en el último momento, como en 2023. Está convencido de que, si se repite el batacazo los populares, entrarían en un proceso autodestructivo y permitiría a Vox hacerse con la hegemonía de casi todo lo que quedara a la derecha del PSOE. Después, Abascal, según sus fantasías, estaría en condiciones de, en algún momento, ganar unas elecciones y gobernar. Para eso tiene que hacer como que facilita gobiernos al PP, a cambio de grandes concesiones, para alimentar los votos socialistas. Olvida, aunque es otra historia, que Fraga tenía un techo electoral y que el suyo es todavía menor. Mientras, se encama con los populares para que se levanten mojados, como reza el refrán que documentó Gonzalo Correas.
Fuente: La Razón












