Café Pombo, la tertulia que convirtió a Ramón Gómez de la Serna en icono del Madrid bohemio
El Café Pombo es uno de esos nombres que funcionan como marca histórica de Madrid. Nació en el siglo XIX, pero su salto a la condición de mito llegó en el siglo XX, cuando se convirtió en un punto de referencia de la tertulia literaria. No era una sala de fiestas, ni pretendía serlo: su negocio era otro. El de la conversación, el debate, a veces acalorad, y la construcción de un imaginario cultural con un protagonista indiscutible: Ramón Gómez de la Serna.
Don Ramón no solo acudía al Pombo: lo activaba. Generó expectativa, atrajo miradas y convirtió el café en un lugar donde se discutía de literatura, política y vida con una intensidad muy de época. Su personalidad, su humor socarrón y sus extravagancias hicieron el resto. En términos actuales, Ramón entendió que la tertulia podía ser también un “formato”: un espacio con narrativa, con estilo y con un público que volvía por la experiencia.
Ramón era famoso por sus conferencias con maleta, donde el discurso se mezclaba con lo teatral: se vestía en función del tema y llevaba la charla a un terreno casi escénico.
Su imagen era parte del mensaje: iba impecable, original, bohemio en el sentido clásico del término, alejado de lo convencional, y buscaba el lado positivo incluso en tiempos complejos, marcados por una sociedad golpeada y con mucha gente pasándolo mal.











