La debacle de la izquierda es para muchos años
Si, gran desastre o fracaso total define el término debacle, y se queda muy corto.
Ayer sábado tuve la fortuna de compartir mesa, mantel y vino con la familia, que por muy extensa que sea, siempre se me queda corta en estas reuniones que adoro. A mi lado estuvo mi sobrino Ángel, con el que me resulta muy cómodo cambiar impresiones, pues está a mi derecha tres calles; no os doy más datos de quién es, porque si lo hago, va a empezar a recibir amenazas de mal gusto como las que recibo yo de la gentuza más rabiosa, que ve como ese «relato» que han defendido por encima de la realidad de este país, les ha explotado en la cara.
Se han ocupado de enfrentar a la gente de orden, de un color y del otro, encendiendo de mala manera los debates públicos, empezando con el famoso muro que pretende construir día a día el presidente Sánchez; justo ese muro que va a tener que escalar tras su salida, para aparecer en algún escalón de la política. Ese ridículo tan espantoso que está haciendo el gobierno y «casi» todos sus socios — digo casi, porque los independentistas no engañan, van a lo que van — está destruyendo la izquierda de este país para mucho tiempo. ¿Quién se va a fiar de algo que salga por la boquita de Sánchez o de la Marquesa de Galapagar o de Patxi López? no digo Ábalos y su pandi.
Han destruido la credibilidad de una izquierda que hace mucha falta, como comentaba con Ángel, porque el perpetuarse en el poder sea quién sea, pudre, y mucho. Los gobiernos se convierten en cortijos de terratenientes decimonónicos, que más que gobernar, destrozan la convivencia, rodeados de asesores chupando eternamente de la teta pública. Por lo menos la alternancia nos libra de siempre los mismos mamones. Nunca mejor dicho.
Los tertulianos ladradores financiados, que aparecen en todas las cadenas, están ayudando y mucho, al ridículo generalizado de la izquierda radical, ya que defender lo indefendible por encima de todo, los convierte en payasos movidos por el relato que les soplan desde teta que los amamanta cada mañana.
Mi sabio sobrino Ángel, aseveró en la conclusión de que la izquierda va a tardar en volver, porque con las mismas caras, es imposible que consiga convencer a nadie con dos dedos de luces. Van a tener que sanear desde las bases, para eliminar la chusma política que hoy tienen en todos los frentes.
Al carajo.











