Wilders tumba al Gobierno de Países Bajos por no cerrar las fronteras: «Está entregando al país a la izquierda»
Europa vive tiempos de profunda inestabilidad y los Países Bajos han sido los últimos en sumarse a la lista. A menos de un mes de cumplir un año en el Gobierno, la coalición encabezada por el primer ministro Dick Schoof, pero que tenía al Partido de la Libertad (PVV) de Geert Wilders como miembro más grande de la misma, se ha roto.
Aunque Wilders no logró ser la cabeza del Ejecutivo, su partido, en clara línea ascendente en las urnas, logró las carteras de Asilo y Migración y Cooperación y Desarrollo. Y ha sido por ahí por donde ha descarrilado el Gobierno. Ayer mismo, ya amenazaron con hacer tumbar al Ejecutivo si no se aprobaba «lo antes posible» un plan de asilo que incluía el cierre de las fronteras a todos los solicitantes de asilo. Al no producirse ningún avance en las últimas horas, Wilders ha cumplido su amenaza y ha provocado la caída del Gobierno.
De esta manera, el PVV ha anunciado que retirará a todos los ministros del gabinete. «El PVV prometió a los votantes la política de asilo más estricta de su historia. Presenté un plan y solicité firmas a los socios de la coalición. No lo hicieron, así que no tuve más remedio que retirar nuestro apoyo. Informé al primer ministro que retiramos a los ministros del PVV del gabinete. Firmé por una política de asilo más estricta, no por la caída de los Países Bajos. Aquí termina nuestra responsabilidad», ha anunciado el líder político en una rueda de prensa.
La raíz del conflicto está en el paquete de diez medidas sobre migración que Wilders propuso hace una semana, exigiendo un cierre temporal de fronteras, una suspensión de la reunificación familiar y una vigilancia fronteriza reforzada, incluso con presencia militar. Medidas, muchas de ellas, legalmente inviables según expertos, que el resto de socios no quisieron firmar de inmediato, aunque mostraron disposición a debatirlas por los cauces institucionales correspondientes. Para Wilders, esa respuesta no fue suficiente.
Tras una serie de tensas reuniones con sus socios de coalición, en las que recibió compromisos políticos pero no firmas, Wilders decidió romper. «No tuve otra opción. Presenté el plan y pedí apoyo. No lo firmaron», explicó brevemente a la prensa antes de marcharse sin responder preguntas. Diez ministros del PVV abandonarán sus cargos, incluida la titular de Asilo, Marjolein Faber.
Los demás socios de la coalición, el Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD) de centroderecha, el Movimiento Ciudadano Campesino (BBB), de derecha, y el Nuevo Contrato Social (NSC), de centro, han mostrado su «indignación» ante el derrumbe de la coalición. La líder del BBB, Caroline van der Plas, ha afirmado que «mientras Países Bajos pide liderazgo, Wilders opta por juego políticos. Esto es una completa imprudencia. Está entregando los Países Bajos a la izquierda en bandeja de plata». Por otra parte, la líder del VVD, Dilan Yesilgöz-Zegerius, ha asegurado que Wilders «es alguien que no quiere responsabilidades. Me soprende que alguien pueda actuar así y defraudar a sus votantes».
¿Qué pasa ahora?
A pesar del vuelco radical al tablero político neerlandés, el Gobierno aún no ha caído oficialmente. A esta hora, el primer ministro Schoof mantiene conversaciones con los líderes del resto de la coalición para evaluar si existe una fórmula para sostener un «gabinete residual», como ha planteado la líder de la Unión Cristiana, Mirjam Bikker. Esta opción permitiría, al menos temporalmente, mantener al Ejecutivo en funciones con el apoyo externo de otras formaciones, aunque su viabilidad es incierta.
Otra posibilidad es la convocatoria de elecciones anticipadas, que podrían celebrarse en noviembre, justo un año después de los últimos comicios. La oposición ya se está posicionando con fuerza ante esta eventualidad. Desde la izquierda, el líder de los socialistas, Jimmy Dijk, celebra el final de lo que llama una «situación de rehenes políticos», y acusa a la derecha de haber causado inestabilidad mientras recortaba servicios esenciales.
Sea como fuere, la política neerlandesa vuelve a pender de un hilo. Wilders, cuando más poder tenía, encabezando la coalición gobernante, ha provocado su caída, por lo que la duda ahora es si habrá sido un golpe maestro que le permitirá encabezar el Ejecutivo próximamente o una imprudencia que reconfigurará el tablero político del país.











