Vox y PP se “rajan” con la inmigración en Casarrubios
Vecinos por Alvise (R) En los últimos años, el crecimiento del número de inmigrantes en el municipio de Casarrubios del Monte se ha convertido en una realidad evidente para cualquiera que recorra sus calles. Una parte significativa de estas nuevas llegadas procede del Magreb, aportando diversidad cultural, pero también planteando retos que requieren gestión, planificación y, sobre todo, responsabilidad política.
Sin embargo, resulta llamativo y preocupante el silencio de los grupos municipales del Partido Popular y Vox, ambos en la oposición, ante esta cuestión. Dos formaciones (sobre todo Vox) que, en otros contextos y niveles institucionales, han situado la inmigración en el centro de su discurso, parecen haber optado aquí por mirar hacia otro lado. Como si el problema no existiera. O como si ignorarlo fuese suficiente para hacerlo desaparecer.
Esta ausencia en la agenda política denota incoherencia, sino una preocupante falta de compromiso con la realidad del municipio. Gobernar (o aspirar a hacerlo como pretende el PP) implica afrontar los temas complejos, no esquivarlos. La inmigración no es, por definición, ni un problema ni una solución: es un fenómeno que está generando un amplio debate en toda Europa.
Cabe preguntarse por qué se ha producido este silencio. ¿Se trata de miedo personal? ¿Temor a ser señalados o acusados de racismo en un contexto social especialmente sensible? ¿O responde a intereses menos visibles, quizá de carácter económico o estratégico, que aconsejan evitar el debate? Sea cual sea la razón, ninguna de ellas justifica la inacción.
La política exige valentía y asumir el coste de abordar cuestiones incómodas con rigor y sin demagogia. Callar es renunciar a cuestiones que atañen al futuro de la identidad del municipio, y por consiguiente, se trata de una forma de irresponsabilidad.
Por ello, es necesario instar tanto al Partido Popular como a Vox a que clarifiquen su posición. Que expliquen a los ciudadanos cuál es su diagnóstico sobre la situación actual y qué medidas proponen para garantizar la integración frente a la endogamia prevaleciente entre los miembros de uno de esos colectivos. Y deben hacerlo sin ambigüedades.
Si no están dispuestos a afrontar este debate, si prefieren eludirlo por cálculo político o por temor, entonces deberían plantearse seriamente su papel en la vida pública. La representación política no consiste en seleccionar únicamente los temas cómodos, sino en dar respuesta a los desafíos reales de la sociedad.
Asumir la responsabilidad o dar un paso a un lado: esa es la disyuntiva. Los ciudadanos merecen algo más que silencio y trajes de faralaes.











