Vox tiene en mi casa un diferencial en contra de 14 votos
Mi mujer dice que no va a votar a Vox en las autonómicas andaluzas; mi suegra tampoco; mi cuñada, igual; el niño, que ni de coña, la niña y yo tampoco. Es decir, en mi casa Vox tiene un diferencial en contra de 14 votos, que son los 7 votos que tenía ya no tiene y esos mismos siete votos que irán al PP.
He perdido la ilusión. Aunque estuve 30 años votando al PP porque era un partido que se suponía de derechas y consideré que no había otra opción real a la que votar. Por eso siempre voté al PP, aunque nunca me ilusioné con el PP, nunca. Pero con Vox, sí; con Vox me ilusioné por eso, porque la ilusión me pudo y así que di un paso al frente y quise colaborar, ayudar y afiliarme, cosa que no había hecho jamás en mi vida con ningún otro partido. La traición se paga y yo me siento traicionado, muy traicionado.
Vox ya no habla de chiringuitos LGTBI, Vox ya no habla de chiringuitos feminazis, Vox castiga a los coordinadores que como yo, defendimos a la infancia de temas ideológicos, como ocurrió en Mijas. Vox está suavizando su discurso, quiere agradar a gays, quiere agradar a inmigrantes legales y a ilegales porque van a ser un nicho de votos muy importante y no me extrañaría nada, que de aquí a no mucho, Vox se vuelva feminista, e incluso incluya en sus listas a las femilocas, que lo único que pretenden es enfrentar a hombres y mujeres y vivir de las subvenciones que reciben constantemente. Al fin y al cabo Vox se está volviendo casta, Vox está renunciando a sus principios, a lo que le hizo llegar al 52 diputados. Está perdiendo sus orígenes, está perdiendo el norte y está dejando huérfanos a miles y miles de españoles, que están buscando alternativas en pequeños partidos, en grupúsculos, en escisiones del propio Vox.
España está huérfana de un partido serio de derechas. Los que pensamos en su día que Vox era un partido serio de derechas y que nos ganó, ilusionó y convenció, cada día somos menos. Vox ya no habla de las fronteras, ya no reclama un muro infranqueable. Vox, con sintonía o sin sintonía ya se ha reunido con el Santander, con la señora Botín, después de decir poco más o menos que era el diablo. Espero, pero no espero nada sinceramente, que no inviten al señor Abascal a la próxima reunión del Grupo Bilderberg, igual que ha ido Inés Arrimadas, Pablo Casado o Albert Rivera, porque ya sería para llorar. Que se lo pregunten a José Manuel Soto, que ha dicho que va a votar al PP en las andaluzas. Como yo. Como toda mi familia.
*Ex coordinador de Vox en el municipio malagueño de Mijas












El tiempo dedicado a vox es tiempo perdido.Abascal es un autócrata y lo ha demostrado con las gestoras.Votaré Pp
Vox huele… A cadáver político, son sacos de basuras para nuestra España Yo me cago y me meo en Vox. Viva el PP, que es el único que nos sacará de la miseria, como ya lo ha hecho en otras ocasiones.