Juan José Liarte, el peregrino político, reclamó en Málaga la unión de la derecha: «Acabar con Sánchez es la gran urgencia nacional»
El pasado viernes 5 de noviembre, «Le Grand Café Centro» de Málaga fue el lugar escogido por la Plataforma Antigestora de Vox para que un nutrido grupo de personas escucharan a Juan José Liarte, político conservador que actualmente desempeña el cargo de portavoz del grupo Parlamentario de Vox en la Asamblea Regional de Murcia.
El objeto de la reunión –a la que acudieron en su mayor parte simpatizantes y afiliados actuales de Vox y también quienes lo habían sido en el pasado- era en primer lugar analizar el proceso involutivo y totalitario que ha seguido esta formación en los últimos tiempos, la decepción que los antiguos militantes han sufrido al respecto, el entusiasmo que sin embargo se sigue despertando en las personas que desconocen tanto lo sucedido como el rumbo que el partido verde ha decidido marcar y en segundo lugar valorar el camino a seguir por quienes aún decepcionados por la cúpula mejor blindada de España se resisten a confundir la fruta con el frutero y a abandonar unos principios y aspiraciones políticas tan legítimos como desafortunadamente instrumentalizados hoy día por quienes nos hicieron creer que venían a servirlos y no a servirse de ellos.
“Corren tiempos adversos y sois muchos quienes esperáis un mesías político que nos indique el camino a seguir, que despierte una nueva esperanza” –comenzó así Liarte su discurso –“sin embargo no he de ser yo quien se presente ante vosotros de esa manera. Porque no soy el mesías que unos esperan y porque los liderazgos mesiánicos y los cultos a la personalidad ya hemos visto lo que traen. Me presento ante vosotros antes bien como un pobre peregrino de la política, un hombre que ha visto, que ha sufrido, que ha aprendido mucho; no es el concepto abstracto de la bandera o nuestra historia común sino el muy concreto de nuestros padres, nuestros hijos, nuestros hermanos, el que debe hacernos apretar los dientes, superar la desilusión por el engaño de a quienes admirábamos y continuar siempre adelante sin miedo ni rencor a nadie ni a nada. Tenemos derecho a sentir el cansancio, pero no a rendirnos”.
Liarte vino a señalar la concurrencia de dos circunstancias políticas de necesario discernimiento: «Por una parte, la gran urgencia nacional es arrebatar el gobierno a socialistas, Bildu, comunistas, separatistas, etc; acabar con Sánchez es la gran urgencia nacional y los esfuerzos y renuncias que sean precisos para ello serán tenidos por precio justo, sean los que sean. Por otra parte, acabar con Sánchez no servirá de nada si no acabamos con el sanchismo, pútrido heredero del zapaterismo, aún cuando sanchismo sólo es, asumámoslo, la cara española de un problema global, de una deriva internacional encaminada a destruir las identidades y las soberanías nacionales, exterminar a los cristianos y empujar el mundo hacía una pesadilla tecnológica de eugenesia y políticas contra la vida y la libertad», dijo.

Tras la charla de Liarte, algunos de los asistentes compartieron mesa y mantel con el portavoz de Vox en la Asamblea de Murcia.
«La unificación –si no orgánica, al menos electoral- del centro derecha español, la creación de sólidas estructuras civiles que puedan oponerse al avance (sin ellas imparable) del marxismo cultural, que puedan dar la batalla ideológica con solidez y continuidad, son un deber para las personas de pensamiento no marxista ni nihilista; mientras tanto y a pesar de la dificultad de la situación política, la primera y más urgente obligación para todos nosotros es trabajar para el restablecimiento de la concordia entre españoles, concordia que quienes más ganan con ello se han esmerado mucho en destruir –para desgracia de la patria y de los ciudadanos españoles- con gran éxito desde aquella maldita mañana del mes de marzo», manifestó el diputado murciano durante su discurso.
Tras su intervención, se abrió un turno de preguntas por parte de los asistentes, que Liarte fue respondiendo una a una. La unidad de la derecha de cara a las próximas elecciones y el desencanto instalado en muchos afiliados de Vox, fueron dos de las cuestiones planteadas.













