Marco Pérez pasa por el fielato de Madrid y sale con la factura
La cuadrilla del Búcaro.- Cuando no veo una corrida de interés me divierte mucho leer las crónicas de los dos sectores del mundo taurino. La confirmación de Marco Pérez tenía mucho morbo y escopetas cargadas.
El sector subvencionado, con Zabalita a la cabeza, no escatima en elogios a la gallarda presentación del salmantino en Madrid. Saben muy bien a quién poner bien cuando hace falta, va en el sueldo. Es evidente que con una corrida seria y viejuna de Victoriano lo tenían bastante crudo los tres. Y la plaza se ha cobrado las deudas, no suelen perdonar ni una y menos en tardes fuleras.
El sector libre de impuestos le da caña y poco cariño al muchacho pero tampoco es en exceso severa. Ha sido una tarde ingrata, posiblemente mal programada, y más teniendo en cuenta la carrera que le ha montado Bautista entre algodones y sedas finas. Pero el trago inicial de Madrid ya ha pasado, tenía que pasar el fielato del Senado de las Ventas. Cuando venga Olga Casado se puede armar la mundial. Pero eso será otra historia.
A Emilio de Justo y Víctor Hernández, por lo leído, les dejaron más en paz, aunque al madrileño le pegaron alguna voz.
El seis y siete estaban enfadados, es bueno que alguien se moleste en los toros, que esto de ir a las corridas se ha convertido en pasear por Disneyland. Y entre los Victorianos, que menudo año lleva, y el cuidado Marco Pérez, que ha aprendido que hay puertos de primera que hay que subir si quieres ganar la Vuelta, han montado una tormenta perfecta.
Gozoso ha tenido que ser lo de Úbeda. Más rabos no cabian en el cesto. Toros chicos, artistas, y público agradecido. Por esa ruta se encuentra mejor Pérez, que tiene raza, conocimiento y valor, y le sobran algodones. Hoy se ha quitado un saco de un plumazo.
Leer viene bien, aunque las versiones tengan subtítulos como las películas francesas de los 70.












